Un viejo director me dijo una vez: “Stroessner se va a ir, Christian…, pero va a quedar la corrupción”. ¿Corrupción?, pensé yo. Vaya palabreja, casi desconocida entonces.
Y dicho y hecho. Quedó la corrupción, que la dictadura hizo florecer a diestra y siniestra. Se volvió tan cotidiana, tan remanida, que ya casi nadie se asombra. Hay denuncias todos los días, escándalos todos los días y, sin embargo, sigue campante. Ahí está, por ejemplo, el IPS, donde con todo lo que el viejo almirante está agitando salen a la luz barbaridades que estaban allí desde hace años, pero que ya no conmovían a nadie.
Lo primero fue el “Consejo”, que como corresponde a una nueva administración, Fretes pidió que pusiera sus cargos a disposición. Se atornillaron inmediatamente. Salvo uno de ellos, a quien probablemente ya no recordará la historia.
Pues bien, los famosos “Consejos” fueron obra de Stroessner; y si no fueron exactamente creación suya, él los perfeccionó. Los “Consejos” fueron diseñados no para cooperar con la administración de los entes, sino para ubicar allí a correligionarios pedigüeños, familiares, amantes y toda la ralea que suele rodear a las figuras de poder. Con sueldazos y sin nada que hacer, salvo aprobar los despojos sometidos a su consideración “gua’u”.
La verdad, muchos directores y consejeros anteriores deberían estar presos por las decisiones entreguistas que tomaron con los bienes del IPS. Lo vaciaron.
Ahora encontraron que el IPS tiene 20 estancias… ¡estancias!, con miles de hectáreas en una de las zonas más caras del Chaco, cerca de Mariscal Estigarribia y a metros de la Transchaco. Seguramente estarán alquiladas a precio vil, mientras los familiares de los asegurados se preparan para enfrentar el frío durmiendo en carpas.
Ojalá el doctor Fretes siga sacudiendo el arbolito, aunque nos escandalicemos con las cosas que van cayendo. Terrible corrupción.
Sigo con la historia de los consejeros. Toda entidad pública, ente descentralizado y demás organismos que se precien de tales tienen, por supuesto, su plantel de “Consejeros”. Cito una lista que está en Google: aparte del IPS, también la Ande, Petropar, INC, la ANNP, la Dinac, Conatel, el Indert y la Dinatran.
También hay consejos en el Poder Judicial y la Fiscalía. Hay consejos en organismos de supervisión y financiamiento, como el Consejo Nacional de Empresas Públicas, el Fondo para la Excelencia de la Educación, el Fonacide, etcétera.
Y dejo la guinda de la torta para el final: también las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá tienen frondosos consejos. Y esos sí que viven en el paraíso, por los sueldos de primer mundo que cobran. ¿Qué papel juegan en esos entes supertécnicos? “Qui lo sá…”.
El viejo director tenía razón; quedó la corrupción, vaya que sí. Incluso se perfeccionó; adquirió nuevos mecanismos para meter la mano en la lata y salir impunes.
Como me soltó una vez un colega periodista: la corrupción ya no es una enfermedad del sistema, hace rato se convirtió en el sistema mismo.


