Opinion

ABC Color y el espejo de la credibilidad rota

Nahuel Ayala - Gerente Editorial de Prensa Escrita y Digital Vmedia.

| Por Nahuel Ayala
La presión mediática sobre la Justicia expone una crisis de credibilidad y poder.

La acusación fiscal contra Miguel “Miki” Zaldívar por presunto lavado de dinero no solo abre una discusión judicial. También desnuda una discusión ética: ¿qué hace un medio cuando la noticia toca la puerta de su propio círculo de poder?

ABC Color ha construido durante años un relato de superioridad moral. Se presenta como fiscal de la República, juez de la opinión pública y custodio de la transparencia. Pero cuando los intereses rozan su propia estructura empresarial y familiar, aparece la deshonestidad intelectual: mirar hacia otro lado, minimizar el hecho o cambiar el foco para que el lector no vea el cuadro completo.

El documento fiscal apunta a Zaldívar (Esposo de la directora de la ABC Coloro) como parte del directorio del Banco Atlas que aprobó fideicomisos vinculados a fondos atribuidos a Nicolás Leoz. La Fiscalía sostiene que esos instrumentos habrían servido para administrar activos de origen ilícito y pide juicio oral. Ese dato, por sí solo, tiene enorme relevancia pública.

Pero el problema de fondo es más profundo. Cuando un medio poderoso se siente amenazado, suele activar una hoja de ruta conocida: primero desacredita fiscales, luego presiona jueces, después instala sospechas contra todo el sistema judicial que no acompañe sus intereses. No importa si el expediente avanza conforme a la ley. Si la decisión no conviene, el operador pasa a ser “perseguido”, “cuestionado” o “funcional” a algún enemigo de turno.

Ese mecanismo destruye la confianza pública. Porque el periodismo no puede exigir transparencia para los demás y silencio para los propios. No puede pedir prisión, escarnio y condena mediática cuando el acusado es ajeno, pero prudencia calculada cuando el señalado pertenece al entorno de poder.

La credibilidad no se pierde de golpe. Se erosiona cada vez que una redacción convierte la noticia en mercancía selectiva. Se rompe cuando periodistas que podrían simplemente contar los hechos eligen omitirlos, suavizarlos o envolverlos en un silencio conveniente. Allí no solo pierde el medio: pierde la profesión.

El lector no es ingenuo. Sabe cuándo una causa incomoda. Sabe cuándo un titular grita contra unos y susurra contra otros. Y sabe también que el verdadero periodismo no consiste en proteger apellidos, bancos, grupos económicos ni relaciones familiares.

La pregunta ya no es solo qué resolverá la Justicia sobre Miki Zaldívar. La pregunta es qué hará ABC Color frente a su propio espejo: informar con honestidad o seguir usando el poder mediático como escudo cuando la ley golpea demasiado cerca.

También te puede interesar

Últimas noticias