Menos ventas ponen en riesgo pagos, mercaderías y empleos

Asimcopar reporta caídas de hasta el 70% en las ventas de sus asociados y dificultades para reponer productos. La presión también alcanza a proveedores y pequeñas empresas que dependen del movimiento comercial para sostener sus ingresos.

| Por La Tribuna
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La falta de dinero disponible afecta la actividad

Una venta que no se concreta deja menos dinero para afrontar el siguiente vencimiento. Cuando esa situación se repite, un comercio empieza a tener dificultades para comprar productos, pagar servicios y sostener su funcionamiento. Esa es la preocupación que plantea Asimcopar ante el deterioro de la actividad tras la crisis de ueno.

La Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay informó que sus asociados registran caídas de hasta el 70% en las ventas. En su comunicado del viernes 6 de noviembre, advirtió además sobre problemas de capital operativo y el riesgo de cierre de establecimientos en varios puntos del país.

El porcentaje recoge reportes de asociados y no representa una medición de todo el comercio nacional. Describe las dificultades de esos negocios para operar y cumplir obligaciones.

El capital operativo es el dinero que permite atender el funcionamiento cotidiano de un negocio. En este caso, Asimcopar señala que los recursos comprometidos tenían como destino la compra de mercaderías y el pago de servicios de logística de importación. Su falta limita la capacidad de reponer productos, incluso cuando existen clientes interesados.

El problema puede trasladarse a otros eslabones. Si una tienda reduce sus pedidos, el proveedor tiene menos ventas; si demora un pago, quien esperaba cobrar debe reorganizar sus compromisos. Así, la dificultad de un establecimiento puede alcanzar a empresas que no tenían depósitos en el banco afectado.

Las pequeñas unidades productivas forman parte de esa relación. Según Asimcopar, las mipymes nacionales representan el 50% de los productos comercializados en las multitiendas. La proporción señalada por el gremio muestra que estos locales también son un canal de venta para la producción del país.

Para esos proveedores, sostener los pedidos y cobrar a tiempo resulta decisivo. Una interrupción prolongada puede obligarlos a postergar compras de insumos o revisar sus planes de producción. El alcance dependerá de cuánto dure la caída y de los recursos disponibles en cada empresa para atravesarla.

El empleo aparece entre los riesgos. Los salarios forman parte de las obligaciones que deben cubrirse aun cuando disminuya la facturación. La advertencia empresarial sobre posibles cierres exige seguir la situación de los trabajadores, aunque el comunicado no ofrece un balance de despidos que permita cuantificar ese efecto.

Asimcopar pidió respuestas urgentes para recuperar la normalidad económica e institucional. El reclamo plantea la necesidad de que el dinero vuelva a estar disponible y circule entre consumidores, comercios y proveedores. Recuperar esa circulación es una condición para que las empresas puedan organizar sus pagos y compras.

La evolución deberá medirse en hechos: negocios que logran reponer mercadería, proveedores que cobran y puestos de trabajo que se mantienen. Para las familias que dependen de esa actividad, la recuperación empieza cuando el ingreso vuelve a alcanzar para sostener el mes.

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