Mandioca: Paraguay apunta a duplicar rendimientos a través de la tecnología

El país produce alrededor de tres millones de toneladas de mandioca al año, pero enfrenta el desafío de elevar la productividad y mejorar la rentabilidad de los agricultores. La agricultura familiar, innovación tecnológica y desarrollo industrial abren nuevas oportunidades para uno de los cultivos tradicionales del país.

| Por La Tribuna
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La mandioca busca consolidarse como una alternativa de mayor valor económico para la agricultura paraguaya. Con una superficie estimada de 155.000 hectáreas y una producción anual que ronda los tres millones de toneladas, el cultivo ocupa un lugar estratégico en la alimentación de la población y en los ingresos de miles de familias rurales.

Sin embargo, el desafío del sector ya no se limita a mantener los volúmenes de producción, sino a elevar el rendimiento por hectárea, reducir los costos y generar nuevas oportunidades comerciales mediante la industrialización.

Los registros internacionales basados en datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sitúan la producción paraguaya de mandioca en aproximadamente 3,05 millones de toneladas en el 2024. La cifra representa una recuperación respecto al año anterior y constituye una referencia para dimensionar la importancia del rubro, aunque todavía no equivale a un resultado definitivo de la campaña 2025-2026.

La producción se distribuye en diferentes departamentos, con una presencia relevante en San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Itapúa, Caazapá y Alto Paraná. En estas zonas, la mandioca representa una fuente de alimentos e ingresos para pequeños productores y abastece tanto al mercado fresco como a distintas actividades de transformación industrial.

El desafío de producir más por hectárea

Uno de los principales problemas es la diferencia entre el rendimiento promedio tradicional y el potencial que puede alcanzarse con tecnología. Las estimaciones técnicas sitúan la productividad habitual en torno a 16 toneladas por hectárea, mientras que los esquemas mejorados buscan alcanzar entre 30 y 40 toneladas.

La brecha evidencia el margen de crecimiento que existe mediante una adecuada preparación del suelo, selección de variedades, fertilización, manejo de las plantas y utilización de materiales de propagación de calidad. La incorporación de estas prácticas puede permitir que el productor obtenga más materia prima de la misma superficie, aunque los resultados dependen de las condiciones climáticas, el suelo y la inversión realizada.

El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) también trabaja en el desarrollo y evaluación de variedades nacionales con características favorables para el consumo y la industria. Algunos materiales experimentales mostraron rendimientos elevados y contenidos importantes de almidón, atributos que pueden resultar decisivos para ampliar su aprovechamiento comercial. Estos resultados, no obstante, corresponden a ensayos y no representan todavía el rendimiento promedio de las explotaciones del país.

Costos, precios e industrialización

La rentabilidad constituye otro factor central. Una estimación técnica difundida en octubre del 2026 calcula un costo de producción de aproximadamente G. 16,5 millones por hectárea bajo un esquema tecnificado.

En un escenario hipotético de 40 toneladas por hectárea y un precio de G. 600 por kilo, los ingresos brutos alcanzarían G. 24 millones, con un margen estimado de G. 7,5 millones. Se trata de una proyección condicionada al cumplimiento de esos supuestos, no de una ganancia garantizada para todos los productores.

La posibilidad de transformar la mandioca en almidón, harina y otros derivados ofrece otra vía para ampliar el mercado y reducir la dependencia de la venta del producto fresco. Para aprovecharla, será necesario fortalecer los vínculos entre agricultores, cooperativas e industrias, además de asegurar un abastecimiento constante y una calidad homogénea.

El futuro del cultivo dependerá de que las mejoras tecnológicas lleguen efectivamente a las fincas y se traduzcan en ingresos sostenibles. Con una base productiva importante y posibilidades de expansión industrial, la mandioca tiene condiciones para ganar protagonismo en la economía rural paraguaya, siempre que el aumento de la productividad esté acompañado por mejores canales de comercialización y precios que remuneren el esfuerzo del productor.

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