Más allá de su tradicional papel como materia prima para exportación, la soja sigue consolidándose como un insumo estratégico para la producción local de energía, en un proceso que fortalece la industrialización, atrae inversiones y amplía el valor agregado generado dentro del país.
Según el informe “Estados de los biocombustibles líquidos en las Américas 2026” presentado por Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la producción nacional de biodiésel se sustenta principalmente en aceite de soja, lo que refuerza la integración entre el desarrollo energético y una de las principales actividades agroindustriales de Paraguay.
Los datos muestran que el sector atraviesa uno de los períodos de mayor crecimiento en los últimos años. En el 2025, la producción de biodiésel alcanzó 106.136 metros cúbicos, cifra que representó un incremento interanual de 19,9%. Mientras que el crecimiento acumulado fue más de nueve veces superior al registrado una década atrás.
Ecosistema más favorable
Esta evolución –según el informe– responde a la combinación de incentivos regulatorios, mayores exigencias de mezcla y nuevas inversiones industriales. Actualmente, la mezcla obligatoria de biodiésel se encuentra en 5%, mientras que una modificación legal sancionada por el Congreso en el 2026 habilita un rango de entre 5% y 20%, pendiente aún de promulgación por parte del Poder Ejecutivo.
Desde la perspectiva del impacto, la elaboración de biocombustibles incorpora nuevas etapas productivas, demanda inversiones en infraestructura, genera oportunidades de empleo y propicia un mayor encadenamiento socioeconómico dentro del país.
El dinamismo positivo también se observa en el mercado interno. El consumo de biodiésel llegó a 78.754 metros cúbicos en el 2025, con una expansión anual de 6,9%. Comparado con los niveles registrados en el 2015, el aumento supera las quince veces.
Potencial para atraer inversión
El interés empresarial acompaña esta tendencia con nuevas inversiones. El informe destaca que la firma Enersur anunció una inversión de USD 150 millones para la construcción de una nueva planta de biocombustibles en el departamento de Canindeyú.
El proyecto figura entre los emprendimientos más relevantes vinculados al aprovechamiento industrial de materias primas agropecuarias para la producción energética y constituye una señal de confianza en el potencial de expansión del sector.
Exportaciones siguen en auge

El comercio externo de biodiesel también logró cifras récord. Durante el periodo 2023-2025, el sector experimentó un crecimiento sostenido al pasar de USD 10,25 millones a USD 34,36 millones, lo que representó un incremento del 235% en solo dos años.
Esta tendencia alcanzó cifras récord a septiembre del 2026, en nueve meses los envíos acumulados superaron el total registrado en todo el año 2025, alcanzando un volumen de 27.033 toneladas y un valor de USD 37,77 millones FOB, lo que equivale a un aumento interanual del 69,27% en comparación con el mismo periodo del año previo.
En relación a los destinos que logró posicionarse la producción nacional son: Bélgica, Brasil, Chile, España, Estados Unidos de América, Francia, Italia, Japón, México, Países Bajos, Reino Unido, Suiza y Otros.
En conjunto, los datos muestran el fortalecimiento de un modelo que conecta producción agrícola, transformación industrial y generación de energía. Para la soja paraguaya, uno de los pilares de la economía nacional, el biodiésel se perfila cada vez más como una vía para capturar mayor valor dentro de las fronteras del país y avanzar hacia una matriz productiva.


