El sésamo busca consolidar su crecimiento en una campaña marcada por las lluvias

El cultivo apunta a cubrir entre 40.000 y 45.000 hectáreas, con una producción estimada de hasta 25.000 toneladas. El sector apuesta a la calidad, la mecanización y la apertura de mercados para fortalecer los ingresos de los productores.

| Por La Tribuna
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SésamoLa campaña agrícola 2026/2027 encuentra al sésamo paraguayo ante una nueva oportunidad de crecimiento, aunque el avance de las labores depende de la evolución del clima.

La nueva campaña agrícola del sésamo avanza con expectativas favorables, aunque las lluvias retrasan las labores de siembra en algunas zonas. El rubro, que genera divisas y representa una fuente de renta para miles de familias rurales, enfrenta el desafío del clima.

La campaña agrícola 2026/2027 encuentra al sésamo paraguayo ante una nueva oportunidad de crecimiento, aunque el avance de las labores depende de la evolución del clima. Las precipitaciones registradas durante las últimas semanas obligaron a interrumpir temporalmente la siembra en algunas zonas, mientras los productores aguardan mejores condiciones para retomar los trabajos.

Según Gilberto Ozorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Sésamo (Capexse), durante la segunda quincena de septiembre se había plantado aproximadamente la mitad de la superficie prevista. La meta del sector es alcanzar entre 40.000 y 45.000 hectáreas, con una producción estimada de entre 20.000 y 25.000 toneladas, siempre sujeta a las condiciones climáticas.

La Región Oriental concentra buena parte de la actividad. San Pedro se mantiene como principal zona productora, especialmente de sésamo blanco, seguido por Caaguazú y Curuguaty. El sésamo negro, por su parte, tiene presencia importante en Itapúa y Concepción.

El calendario de siembra varía según las características de cada región. En el centro y norte de la Región Oriental, el período más favorable se extiende hasta finales de octubre, mientras que en las zonas más frescas del sur las labores pueden prolongarse durante noviembre.

Un cultivo clave para la agricultura familiar

Más allá de las cifras de producción, el sésamo cumple una función importante en la economía rural, al constituir una alternativa de renta para miles de pequeños productores. Su orientación exportadora permite vincular a las familias campesinas con mercados internacionales y diversificar las fuentes de ingreso del sector agrícola.

A diferencia de los grandes rubros mecanizados, el sésamo conserva una fuerte participación de la agricultura familiar. Por ello, el resultado de cada campaña repercute directamente en los ingresos de numerosas comunidades rurales.

El desafío consiste en mejorar los rendimientos y la calidad sin elevar excesivamente los costos. En ese contexto, la mecanización aparece como una herramienta para aumentar la eficiencia, particularmente en el Chaco y en las áreas donde sea viable ampliar la escala productiva.

Las expectativas del sector ubican los rendimientos entre 500 y 700 kilogramos por hectárea. Sin embargo, alcanzar esos niveles dependerá del manejo agronómico, la disponibilidad de humedad, el comportamiento de las lluvias y las condiciones que se presenten durante el desarrollo del cultivo.

Exportaciones y presión sobre los márgenes

El sésamo paraguayo mantiene una presencia consolidada en el comercio exterior. Entre enero y agosto del 2026, las exportaciones alcanzaron aproximadamente USD 38,85 millones, correspondientes a unas 26.791 toneladas. El sector cuenta con una cartera habitual de entre 35 y 40 mercados, lo que representa una plataforma relevante para sostener las ventas y ampliar oportunidades comerciales.

No obstante, la competencia internacional, los costos logísticos y la caída del dólar frente al guaraní condicionan la rentabilidad. La sobreoferta mundial registrada en campañas anteriores presionó los precios y afectó especialmente a los pequeños productores. Para el nuevo ciclo existe expectativa de recuperación de las cotizaciones, ante la posibilidad de una menor oferta global, aunque esa evolución todavía dependerá del comportamiento del mercado.

La calidad constituye uno de los principales atributos diferenciadores del producto nacional. Mantener los estándares de inocuidad y responder a las exigencias de los compradores será fundamental para conservar los mercados y competir frente a productores de África, India y Centroamérica.

A la par, el sector busca avanzar en la industrialización, con mayores envíos de sésamo descortezado y perspectivas de desarrollar otros productos, como el aceite, para generar valor agregado.

La campaña actual será decisiva para medir la capacidad del rubro de combinar productividad, calidad y competitividad. Completar la siembra, aprovechar las condiciones climáticas y mejorar los márgenes comerciales serán factores determinantes para que el sésamo siga consolidándose como una alternativa de exportación y una fuente de ingresos para la agricultura familiar paraguaya.

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