Para los emprendimientos locales, crecer no siempre implica aumentar la producción, sino aprovechar mejor sus capacidades y explorar nuevas formas de comercialización.
En este sentido, incorporar experiencias turísticas permite agregar valor a la oferta existente, diversificar los ingresos, ampliar los mercados y fortalecer el vínculo con los consumidores mediante un modelo de negocio que articule distintas etapas de la cadena de valor.
Varias empresas avanzan en esa dirección, incorporando experiencias turísticas que permiten acercar al consumidor al origen de los productos y convertir el proceso productivo en parte de la oferta comercial.
La finca como canal de venta y fidelización
En Tekove Green, dedicada a la producción y comercialización de moringa, la apertura de la finca al turismo surgió del interés por mostrar el trabajo que existe detrás de cada producto.
Nathalia Parra explicó que la propuesta permite conocer el proceso completo, desde la selección de las semillas, el cuidado del suelo, el procesamiento y la comercialización. “Además, nos permite transmitir nuestro enfoque familiar, sustentado en la innovación, el cuidado del medio ambiente y el orgullo por la producción nacional; consolidándonos como embajadores de Marca País”, agregó.
El turismo representa cerca del 10% de los ingresos anuales y también permite fidelizar consumidores al mostrarles el proceso productivo y la trazabilidad.
Convertir el conocimiento en una experiencia
En la fábrica de chocolates Wisner, el turismo nació en un contexto de aumento del precio del cacao. La empresa buscó impulsar una cultura de consumo que permitiera distinguir el chocolate real de productos similares, según contó José Wisner.
La iniciativa creció hasta convertirse en una actividad turística que acerca a los visitantes al proceso de elaboración y a las características del chocolate. También busca demostrar que en Paraguay es posible producir chocolate de alta calidad y construir una marca con identidad propia. Actualmente, el tour representa alrededor del 30% de los ingresos del negocio.
Miel, gastronomía e identidad territorial
En San José de los Arroyos, Hacienda La Soñada incorporó el turismo con un objetivo que combina desarrollo comercial y generación de oportunidades para la comunidad.
Faz Domínguez explicó que la iniciativa nació del interés por crear un atractivo turístico propio para la zona y mostrar la riqueza de la producción a visitantes locales y extranjeros.
La experiencia apícola-granjera combina el acercamiento al mundo de las abejas y la miel con degustaciones y maridajes de frutas, panes y vinos. También incorpora relatos sobre la historia y las tradiciones locales, incluido un homenaje a Patricio Escobar, héroe de la zona.
“Con estos recursos mejoramos día a día la hacienda y, lo más importante, generamos fuentes de trabajo sostenibles para las familias de nuestra zona. Cada visita nos ayuda a compartir lo mejor de nuestra tierra y a sostener este proyecto con amor”, agregó Domínguez.
El queso artesanal como atractivo turístico
A través del Tour del Queso, la quesería artesanal Procole, abre sus puertas para que los visitantes conozcan sus productos y valoren el trabajo y la dedicación que hay detrás de su elaboración.
La iniciativa surgió de la necesidad de establecer un vínculo más directo con los clientes y presentar la propuesta de una manera diferente, según contó María Mercedes Maciel. El turismo representa un aporte importante para sus ingresos, al facilitar el acceso al cliente final y convertir a los visitantes en potenciales compradores.
Impacto en las economías locales
Esta combinación de actividades también beneficia a las economías locales, a través de la contratación de personal, la compra a proveedores de la zona y la articulación con servicios de gastronomía, transporte y alojamiento.
En relación a las condiciones para replicar este modelo, Parra mencionó que se requiere capacitación, instalaciones adecuadas y asociatividad para articular iniciativas y fortalecer los destinos. Por su parte, Wisner destaca la disposición de las empresas a abrir sus puertas y permitir que los visitantes conozcan, experimenten y valoren sus procesos productivos.
Por su parte, Domínguez mencionó la necesidad de mejorar los caminos y la infraestructura, capacitar a los productores y coordinar la promoción público-privada, aprovechando la identidad y la historia de cada rubro.
Las experiencias coinciden en que diversificar exige identificar oportunidades reales de mercado y construir propuestas de valor a partir de los recursos, conocimientos e infraestructura disponibles.


