La Cámara de Comercio Paraguayo Americana (AmCham Paraguay) puso énfasis en la necesidad de preservar la autonomía técnica del Banco Central del Paraguay (BCP) y de los organismos de supervisión financiera, al considerar que la solidez institucional constituye uno de los pilares fundamentales para sostener la confianza, mejorar el clima de negocios y atraer inversiones de largo plazo.
A través de un comunicado dirigido a la opinión pública, el gremio empresarial sostuvo que la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica y la calidad de las instituciones son condiciones esenciales para consolidar el desarrollo sostenible y generar empleo formal. En ese contexto, destacó que el grado de inversión alcanzado por Paraguay representa una oportunidad para profundizar las reformas institucionales y afianzar un entorno de negocios basado en reglas claras, integridad y responsabilidad.
Entre los principios que considera prioritarios, AmCham mencionó expresamente la autonomía técnica y la rendición de cuentas de la banca matriz, así como de los organismos encargados de supervisar el sistema financiero y el mercado de valores.
Según la organización, estas instituciones deben ejercer sus funciones con criterios objetivos y conforme a la ley. Al mismo tiempo, remarcó que la independencia técnica debe complementarse con mecanismos de rendición de cuentas y con el respeto a las atribuciones de control de los organismos competentes.
El pronunciamiento cobra relevancia en un contexto en el que la actuación de los organismos reguladores y la supervisión del sistema financiero ocupan un lugar destacado en el debate público. El planteamiento de la AmCham pone el foco en la importancia de que las decisiones de supervisión respondan a procedimientos técnicos, normas vigentes y competencias institucionales claramente delimitadas.
Supervisión con reglas uniformes
Otro de los ejes centrales del documento es la necesidad de impulsar una supervisión rigurosa, preventiva y oportuna, basada en riesgos y alineada con los estándares internacionales.
AmCham considera que las normas deben aplicarse de manera consistente a todas las entidades supervisadas, con el objetivo de proteger a depositantes e inversionistas y preservar la confianza en el sistema financiero. El planteamiento apunta a la importancia de contar con criterios regulatorios previsibles y procedimientos que permitan corregir las deficiencias detectadas sin apartarse del marco legal.
La aplicación uniforme de las reglas resulta relevante para la competitividad del mercado, dado que contribuye a establecer condiciones claras para los distintos participantes del sistema y a reforzar la credibilidad de las instituciones encargadas de fiscalizarlos.
Transparencia y respeto al debido proceso
El tercer principio destacado por la Cámara es la transparencia, acompañada de integridad y comunicación responsable. La entidad empresarial instó a promover buenas prácticas de gobierno corporativo y rendición de cuentas tanto en el sector público como en el privado.
En materia de comunicación institucional, sostuvo que la información difundida debe ser clara, suficiente y verificable, respetando el marco legal y la confidencialidad de los datos protegidos.
Asimismo, AmCham señaló que el análisis de asuntos sometidos a supervisión o control institucional debe desarrollarse con rigor técnico, respeto al debido proceso y consideración de las competencias correspondientes a cada organismo.
La posición del gremio resalta así la necesidad de distinguir entre el debate público sobre el funcionamiento de las instituciones y las actuaciones formales que corresponden a las autoridades competentes, especialmente cuando están en juego la reputación de las entidades, la confianza de los depositantes y la estabilidad del sistema financiero.
Finalmente, AmCham Paraguay manifestó su disposición a contribuir al diálogo entre los sectores público y privado y a promover una agenda de fortalecimiento institucional que consolide la confianza, la competitividad y las oportunidades de inversión.
El mensaje de fondo es que la previsibilidad regulatoria, la autonomía técnica de los supervisores y la aplicación consistente de las normas constituyen elementos esenciales para preservar la credibilidad institucional y aprovechar las oportunidades que ofrece el grado de inversión alcanzado por el país.

