El dólar continúa su tendencia a la baja en Paraguay y se ubica en G. 5.690 con un efecto dispar en la actividad económica, favorece a importadores y consumidores, pero reduce los ingresos para los exportadores y puede afectar la recaudación fiscal. Ante este escenario, el analista económico Amílcar Ferreira considera necesaria una mayor intervención del Banco Central del Paraguay (BCP) para moderar la depreciación de la divisa.
Entre los factores que explican esta dinámica, Ferreira destacó la producción agrícola, que este año alcanzó por primera vez una cosecha de 10 millones de toneladas de soja. También señaló el crecimiento de la inversión extranjera directa, cuyos flujos pasaron de un promedio anual de USD 300 millones hasta 2024 a más de USD 1.000 millones.
A estos ingresos se suman las operaciones comerciales en zonas de frontera, las remesas que superan los USD 500 millones anuales, y la llegada de extranjeros que solicitan radicación en el país. Según cifras de migraciones citadas por el analista, este último flujo alcanza unas 100.000 personas al año.
Otro factor es el comportamiento de los ahorristas locales, quienes optan por vender sus divisas y convertirlas a guaraníes, lo que amplía la disponibilidad de moneda extranjera en el mercado.
El Estado también siente el impacto
La depreciación del dólar puede reducir los ingresos fiscales provenientes de las aduanas, que representan alrededor del 40% de la recaudación tributaria, mientras que el 60% restante corresponde a impuestos internos, según el entrevistado. Al disminuir el tipo de cambio, los tributos aduaneros vinculados a operaciones en dólares generan un menor equivalente en guaraníes.
El analista también relacionó esta situación con las dificultades del Gobierno para cumplir sus compromisos con proveedores.
Un llamado a la intervención del BCP
Para moderar la caída, el analista propuso que el Banco Central tenga mayor presencia en el mercado mediante la compra de divisas. La medida permitiría fortalecer las reservas internacionales y, al mismo tiempo, amortiguar la presión sobre la cotización.
Aunque el mercado espera una estabilización e incluso una eventual recuperación del dólar hacia fin de año, recordó que los pronósticos no se han cumplido y que no se puede descartar una caída adicional. A su criterio, el objetivo de una intervención no debería ser necesariamente revertir la tendencia, sino evitar fluctuaciones bruscas y facilitar un ajuste más gradual.
Efectos dispares en la economía
La apreciación del guaraní beneficia a los importadores, al abaratar la adquisición de bienes y materias primas del exterior. También favorece a las empresas con deudas en dólares y a los consumidores, que pueden acceder a determinados productos importados a precios más competitivos.
En contrapartida, los sectores agrícola, industrial y ganadero enfrentan una reducción de sus ingresos en guaraníes por cada dólar obtenido mediante las exportaciones. Esto presiona sus márgenes de rentabilidad y puede restar competitividad frente a países con monedas más depreciadas.
Acerca de este aspecto, Ferreira señaló que la caída del dólar supera el 27% en los últimos 12 meses, y una variación de esta magnitud dificulta la planificación financiera, ya que las empresas establecen presupuestos y contratos sobre determinados rangos cambiarios. Cuando el movimiento supera esos márgenes, puede absorber buena parte de las ganancias y comprometer la sostenibilidad de los negocios.
Finalmente, reiteró que si bien la abundante oferta de divisas mantiene la presión sobre el tipo de cambio, el analista advirtió que la magnitud del ajuste dificulta las previsiones empresariales y sostuvo que una evolución más gradual permitiría a la economía absorber mejor sus efectos.


