En medio de la polémica generada por el informe remitido por el Banco Central del Paraguay al Senado, en respuesta al pedido realizado por la Cámara Alta, sobre siete bancos de plaza; el economista Amílcar Ferreira advirtió sobre los riesgos de llevar discusiones técnicas al terreno de la disputa política y mediática.
El informe fue enviado en un sobre lacrado en cumplimiento a lo establecido en la Carta Orgánica de la entidad que impide la divulgación de datos sensibles, según las propias restricciones legales. Sin embargo, no faltaron los comentarios que intentaron instalar una falta de transparencia de la Estatal.
En ese contexto, el especialista aclaró que en la banca matriz no existen “informes secretos”, sino documentos de carácter interno fundamentales para la supervisión.
“Por la naturaleza del sistema financiero, es información que no es pública. Este es un negocio que se basa en la confianza del público, por ende, se maneja de esa manera en todo el mundo. Decir que son informes secretos es por lo menos incorrecto”, puntualizó en comunicación con Espresso Informativo de la 650 AM.
Agregó que “esto se inscribe en una en una guerra, entre grupos empresariales y lastimosamente también se ha politizado”.

El riesgo del “efecto contagio”
El analista explicó que el sistema bancario funciona como una red interconectada donde cualquier golpe de desconfianza afecta a la totalidad de las entidades operativas.
“El sistema financiero es como un mecanismo de relojería. Hay mucha interconexión: los clientes tienen cuentas en varios bancos, tienen deudas y se deben entre sí. Cuando una de esas piezas es dañada, afecta a todo el sistema. Existe siempre ese efecto contagio”, advirtió.

Sólido crecimiento en riesgo
Por último, el economista lamentó que se intente instalar una crisis en un momento en que Paraguay registra el mayor crecimiento económico de la región y ostenta el grado de inversión.
“Estamos ante un sistema financiero sólido que es diez veces más grande que hace una década. Cuesta años construir esa confianza, pero en una guerra política y mediática se puede destruir. Estamos inventando un problema donde no lo hay”, concluyó.


