En este último trimestre están previstas nuevas auditorías internacionales al sector pecuario, con evaluaciones que abarcarán frigoríficos exportadores, establecimientos ganaderos, sistemas de identificación y trazabilidad, así como el cumplimiento de los requisitos sanitarios para acceder y permanecer en mercados de alta exigencia.
El calendario informado por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) contempla auditorías de Chile y Taiwán entre octubre y noviembre, mientras que la Unión Europea, Egipto y Perú de noviembre a diciembre.
En el caso de Chile, el objetivo será renovar la habilitación de los frigoríficos paraguayos exportadores de carne bovina. Taiwán evaluará nuevos establecimientos para carne bovina y porcina y realizará reinspecciones para el mantenimiento del mercado.
La misión de la Unión Europea tendrá un alcance más amplio, con verificaciones sobre fiebre aftosa, identificación y registro de animales, establecimientos ganaderos y frigoríficos, en el marco de la certificación de carne bovina fresca destinada al bloque. Egipto y Perú, por su parte, revisarán y ampliarán las habilitaciones de plantas exportadoras.
Más mercados y desafíos de producción
Las auditorías llegan en un momento en que Paraguay busca consolidar su posicionamiento internacional y diversificar sus mercados. De acuerdo con datos del Senacsa, la producción nacional llega a más de 80 mercados habilitados para productos y subproductos de origen animal, mientras otros se encuentran en proceso de apertura.
Sin embargo, el crecimiento exportador convive con un desafío estructural, la disponibilidad de ganado para faenamiento que se mantiene con tendencia a la baja debido a factores como condiciones climáticas adversas, menor producción de terneros y cambios en la rentabilidad de la actividad.
Así, las nuevas auditorías representan no solo un control sanitario, sino también una oportunidad para demostrar los avances en calidad, trazabilidad y cumplimiento de estándares internacionales.
El desafío para la cadena será acompañar esa consolidación externa con una recuperación de la productividad y del hato, de modo que la capacidad exportadora pueda sostenerse en el tiempo.


