Las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe (ALC) continúan siendo moderadas, aunque el escenario regional presenta focos de mayor dinamismo.
El informe de “Panorama económico de América Latina y el Caribe” presentado por el Banco Mundial destaca que Paraguay, Argentina y El Salvador se posicionan como economías con trayectorias favorables.
El desempeño de Paraguay se enmarca en una tendencia regional en la que las decisiones orientadas a fortalecer los fundamentos macroeconómicos han permitido sostener un crecimiento relativamente sólido.
Las tasas de crecimiento anuales de Paraguay superan consistentemente el 4% por encima del promedio regional de 2,2%.
En el caso argentino, las reformas fiscales, tributarias y laborales, una mayor apertura económica y el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) impulsan una expansión prevista para el período 2025-2027, además de contribuir a una reducción significativa del riesgo soberano.
Oportunidades en el comercio exterior
Más allá de los desafíos internos y externos,el informe considera que América Latina y el Caribe tienen oportunidades de crecimiento vinculadas al comercio internacional. Los volúmenes de exportación mostraron resiliencia en las principales economías, incluso en un escenario marcado por la volatilidad de las políticas comerciales.
A esto se suma la apertura de nuevos corredores de exportación a partir de acuerdos comerciales, como por ejemplo, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, y el Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y Singapur.
Asimismo, la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Colombia, México y Perú, mantiene una posición relevante como uno de los bloques comerciales más integrados a nivel mundial, considerando el porcentaje del PIB global alcanzado mediante acuerdos comerciales preferenciales.
Desafíos
Algunos de los principales desafíos para la región residen en que la inflación avanza lentamente, las tasas de interés siguen altas y el limitado espacio fiscal reduce el margen para impulsar la inversión pública.
Además, persisten problemas estructurales como la informalidad, las brechas de educación y capacitación laboral y los efectos del cambio climático, que pueden impactar sectores como la agricultura y la generación hidroeléctrica.


