El negocio de pequeñas agencias impulsan la economía local a través del turismo

El crecimiento de las agencias de turismo de pequeña escala está generando un efecto multiplicador en diferentes sectores económicos, desde la gastronomía y los hospedajes hasta la artesanía y los comercios de las comunidades visitadas.

| Por La Tribuna
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Durante los últimos años, el turismo interno paraguayo dejó de ser una actividad concentrada en temporadas específicas para convertirse en una alternativa de recreación cada vez más demandada por miles de personas que buscan conocer la riqueza cultural, histórica y natural del país. Este fenómeno impulsó la creación y formalización de pequeñas agencias de turismo que hoy desempeñan un papel cada vez más relevante en la economía local.

Lo que comenzó como viajes organizados entre amigos, vecinos o familiares evolucionó hasta transformarse en micro, pequeñas y medianas empresas que movilizan cientos de pasajeros cada mes y generan oportunidades de negocio en distintos puntos del territorio nacional.

La consolidación de estas agencias permitió ampliar la oferta turística en regiones que anteriormente recibían una menor cantidad de visitantes. Como resultado, numerosos emprendimientos vinculados a la gastronomía, la hotelería, la artesanía, los eventos culturales y los atractivos turísticos comenzaron a integrarse a una cadena económica que distribuye los beneficios con mipymes y grandes empresas.

Las agencias consultadas coinciden en que el turismo genera un importante efecto multiplicador. Cada pasajero consume alimentos, adquiere productos locales, utiliza servicios de hospedaje, contrata actividades recreativas y realiza compras en comercios ubicados a lo largo del recorrido.

La mayoría de estas agencias tiene entre dos y siete años de trayectoria. Sus propietarios relatan que la actividad comenzó de manera informal, organizando salidas para conocidos; sin embargo, la alta demanda los llevó a conformar una agencia formal.

Actualmente, dependiendo de la temporada, reciben entre 150 y 600 pasajeros mensuales. En verano y durante las festividades de fin de año alcanzan sus niveles más altos de actividad, mientras que en temporada baja el movimiento puede oscilar entre 35 y 60 viajeros.

“Empezamos hace cinco años, solo hacemos turismo interno y en temporada alta llegamos hasta 200 pasajeros por mes”, comentó Patricia Galeano, directora de Aventura Paraguay.

Una experiencia similar relató Gualberto Oviedo, propietario de Ndapytái Turismo, quien destacó el crecimiento sostenido de la empresa. “Nosotros crecimos bastante en tres años. Tenemos tres viajes por semana y, sumando algunas salidas estudiantiles, promediamos 15 salidas mensuales, lo que arroja cerca de 180 salidas al año, tanto a destinos nacionales como internacionales”, señaló.

Turismo como herramienta de desarrollo territorial

La dinámica del sector permite que los recursos permanezcan en las comunidades receptoras y favorezcan el crecimiento de emprendimientos familiares.

Por su parte, Nancy Duarte, propietaria de la agencia Angiru Py, señaló que muchas excursiones se organizan en coordinación con comunidades locales para fortalecer el microcomercio y mantener activa la actividad incluso durante la temporada baja.

El sector también encontró oportunidades en segmentos especializados, como el turismo cultural, gastronómico, religioso, educativo y de naturaleza. Esta diversificación permite sostener la demanda durante todo el año y distribuir mejor los ingresos entre distintos actores económicos.

Según Alvaro Vera, coordinador de viajes de Semar Travel, los beneficiarios directos son numerosos. “Principalmente restaurantes, chiperías, supermercados y shoppings con patios de comida. Además de artesanos y guías de las localidades que visitamos”, indicó.

Impacto directo en los pequeños negocios

El efecto económico puede observarse incluso en una sola salida turística. Un tour con un costo promedio de G. 120.000 por persona y una base mínima de 40 pasajeros genera ingresos de G. 4,8 millones para la agencia organizadora, y si cada viajero consume un desayuno compuesto por chipa y cocido, los chiperos pueden generar alrededor de G. 400.000 en ventas. A ello se suma el almuerzo, que con un gasto promedio de G. 25.000 por persona representa aproximadamente G. 1.000.000 para restaurantes o comedores locales.

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