Durante una entrevista con “Espresso informativo”, por La Tribu 650 AM, Filártiga explicó que entre el 70% y 80% de la producción ganadera paraguaya tiene como destino la exportación, por lo que el sector está directamente expuesto a la cotización del dólar. En el último año, señaló, el precio promedio de la carne paraguaya exportada aumentó alrededor de 21%, impulsado por una menor oferta mundial y una demanda sostenida.
Esa mejora, sin embargo, no se tradujo plenamente en mayores ingresos para los productores. El precio del ganado también acompañó el incremento, pero la fuerte caída del dólar frente al guaraní redujo el valor que finalmente recibe el productor al convertir sus ingresos de exportación a moneda local.
Filártiga estimó que, tomando como referencia junio del año pasado, la depreciación del dólar ronda el 25%. El problema se vuelve más complejo porque buena parte de los costos del productor –combustible, servicios, insumos y compromisos financieros– están denominados en guaraníes. “Vendemos y cobramos dólares y luego se deben comprar guaraníes para cubrir esos gastos”, explicó.
Según el análisis presentado por el dirigente ganadero, esta combinación habría provocado que más de G. 2 billones dejaran de ingresar al sector durante el último año. El impacto, sostuvo, trasciende a los productores, debido al peso de la cadena de la carne en la economía nacional.
La actividad genera más de 300.000 empleos, de acuerdo con sus estimaciones, y esos puestos representan cerca del 94% de los empleos vinculados a toda la cadena de valor de la carne. Por su distribución territorial, además, el efecto de la menor rentabilidad se extiende a numerosos puntos del país.
Reclamo al Banco Central
Filártiga cuestionó que, desde la perspectiva del sector, no se haya producido una respuesta similar a la observada cuando el dólar registraba fuertes subas. Recordó que el Banco Central del Paraguay (BCP) intervino durante el primer semestre del año pasado para evitar movimientos bruscos de la cotización.
La Asociación Rural del Paraguay planteó su preocupación ante el BCP y, según relató, el Directorio de la institución recibió al sector meses atrás. Sin embargo, aseguró que hasta ahora no observaron medidas que permitan atenuar el impacto de la apreciación del guaraní sobre la producción.
El reclamo no apunta, aclaró, a impedir la caída del dólar, sino a buscar mecanismos que reduzcan sus efectos sobre una actividad cuyos ingresos están vinculados al mercado internacional, pero cuyos costos permanecen mayoritariamente en moneda nacional.
Menos ganado y más endeudamiento
La preocupación adquiere mayor dimensión en momentos en que el hato ganadero paraguayo atraviesa una reducción significativa. Filártiga señaló que el stock cayó en más de un millón de cabezas en los últimos años y actualmente se encuentra por debajo de los 13 millones, frente a los 14 millones que llegó a registrar el país.
A esto se suma una disminución del volumen exportado de carne, que, según el dirigente, ronda el 25% en lo que va del año.
El Gobierno impulsa programas y líneas de financiamiento de largo plazo destinados, entre otros objetivos, a la retención de vientres para recomponer el hato. Pero Filártiga advierte que la recuperación será difícil si continúan reduciéndose los márgenes del negocio.
El sector, además, arrastra un elevado nivel de endeudamiento generado durante la etapa de expansión de la actividad, aproximadamente entre el 2010 y el 2020, cuando aumentaron las inversiones, las industrias y los mercados de exportación. Buena parte de esas obligaciones, remarcó, están en guaraníes, mientras los ingresos dependen del dólar.
Para el dirigente rural, la ganadería perdió una de sus principales fortalezas históricas, la previsibilidad. A los efectos de sequías, incendios y otros fenómenos climáticos se suma ahora una variable cambiaria que, por su magnitud, está estrechando todavía más los márgenes de una actividad estratégica para la economía paraguaya.


