La respuesta, con los datos disponibles, apuntan a que el récord es una posibilidad concreta. Pero más importante que alcanzar una cifra histórica será determinar si el salto exportador de 2026 representa un fenómeno coyuntural o el inicio de una nueva etapa para la economía paraguaya.
Según el último reporte del Banco Central del Paraguay (BCP), las exportaciones totales alcanzaron USD 14.025,3 millones entre enero y agosto, un crecimiento de 24,7% frente a los USD 11.246,6 millones registrados en el mismo período del 2025. El incremento representa casi USD 2.800 millones adicionales en apenas ocho meses.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con el resultado de todo el 2025. El año pasado Paraguay exportó USD 16.720,3 millones, mientras que el récord de la serie reciente corresponde al 2023, cuando las ventas externas alcanzaron USD 17.158,2 millones.
Esto significa que, al cierre de agosto, Paraguay ya acumuló el 81% de todo lo exportado durante el 2025 y necesita poco más de USD 3.100 millones para superar el registro del año pasado. Para quebrar la marca del 2023, el desafío es un tanto mayor, ya que restan unos USD 3.133 millones.
El ritmo observado, sin embargo, permite mirar el último cuatrimestre con particular interés. Si las exportaciones mantuvieran hasta diciembre un promedio mensual similar al registrado durante los primeros ocho meses, el resultado anual podría ubicarse en torno a USD 21.000 millones. Se trata, naturalmente, de una extrapolación matemática y no de una proyección oficial, pero ilustra la magnitud del cambio que está experimentando el sector externo.
La soja vuelve a empujar
El principal motor del boom vuelve a estar en el campo. La soja recuperó protagonismo con fuerza durante el 2026. Al cierre de agosto, Paraguay había exportado 7,4 millones de toneladas de soja en grano, dos millones de toneladas más que en igual período del 2025. El valor generado alcanzó USD 2.886 millones, unos USD 907 millones por encima del mismo período del año anterior.
Pero el fenómeno no se limita al grano. También se observa un fuerte desempeño en aceite y harina de soja, lo que agrega valor a la producción agrícola y amplía el impacto de la recuperación del complejo sojero.
El BCP señala precisamente a los granos, el aceite y la harina de soja entre los principales productos responsables del aumento de las exportaciones registradas.
Más industria en la canasta exportadora
Otro componente que comienza a modificar el perfil tradicional de las ventas paraguayas es la industria. Las exportaciones bajo el régimen de maquila alcanzaron USD 1.012,3 millones a agosto, con una expansión de 30,2% interanual.
El avance industrial no es menor. A julio, las manufacturas de origen industrial habían alcanzado USD 1.313,6 millones, con un crecimiento de 35%, impulsadas por productos como cables y conductores eléctricos, aluminio, cobre, textiles y agroquímicos.
Así, el boom exportador del 2026 combina dos fuerzas, la recuperación de los grandes productos agropecuarios y una creciente participación de las manufacturas.
No todos los rubros avanzan al mismo ritmo. Las exportaciones de carne y menudencias bovinas, por ejemplo, alcanzaron USD 1.348,8 millones a agosto, pero registraron una caída interanual de 6,8%.
El desafío es convertir el boom en tendencia
La cifra récord, por sí sola, no garantiza una transformación estructural. Paraguay deberá sostener la diversificación de mercados, aumentar el procesamiento industrial, mejorar infraestructura y logística y ampliar la oferta de productos con mayor valor agregado.
Hay, además, un elemento favorable, mientras las exportaciones crecieron 24,7% hasta agosto, las importaciones aumentaron 13,9%. El resultado fue un superávit comercial de USD 716,9 millones, después del déficit de USD 1.390,7 millones registrado durante todo el 2025.
El interrogante, entonces, ya no es solamente cuánto exportará Paraguay en el 2026. La verdadera pregunta es si este salto será un récord estadístico de un solo año o el punto de partida de una economía exportadora más grande, diversificada e industrializada.
Por ahora, los números hablan de un boom. Y si el ritmo se sostiene durante los últimos cuatro meses, el 2026 tiene todo para convertirse en un nuevo techo para las exportaciones paraguayas.


