Durante una entrevista para La Tribu 650 AM, el director de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), Javier Eduardo Ramírez Valdés, destacó que los indicadores recientes muestran una evolución significativa. Según explicó, entre 2024 y 2025 Paraguay registró un crecimiento cercano al 90% en la cantidad de turistas, prácticamente duplicando el flujo, mientras que la tendencia se mantiene durante este año.
Uno de los motores de esta expansión es el turismo de reuniones. Paraguay alcanzó una posición destacada en el ranking de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), ubicándose, según lo señalado durante la entrevista, en el sexto lugar entre los destinos de Latinoamérica y el Caribe, mientras Asunción aparece en el octavo puesto entre las ciudades de la región.
El calendario de grandes acontecimientos deportivos también está generando un fuerte impacto. El rally, los Juegos Panamericanos y otros eventos internacionales demostraron la capacidad de Paraguay para recibir visitantes y organizar competencias de alcance mundial. A esto se suma el Mundial de Skate previsto para octubre, que aparece como otra oportunidad para movilizar hoteles, gastronomía, transporte, comercio y servicios.
Pero el crecimiento de los eventos plantea una segunda discusión: cómo convertir al visitante ocasional en un turista que permanezca más tiempo y consuma una mayor variedad de productos.
El presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay, Juan Carlos Daniel, también a través de La Tribu 650 AM, puso el foco precisamente en este punto. Señaló que la estadía promedio actualmente ronda las 2,4 noches, mientras que otras capitales de la región alcanzan alrededor de 5,3 noches. Para el empresario, el desafío no pasa solamente por aumentar la cantidad de personas que ingresan al país, sino por lograr que regresen y permanezcan más días.
La hotelería también enfrenta el desafío de mejorar el valor de sus servicios. Durante la entrevista se mencionó que Paraguay mantiene una tarifa promedio cercana a USD 95,6, considerada baja en comparación con otros mercados regionales. Elevar este indicador, sostuvieron, requiere desarrollar mejores servicios y productos complementarios capaces de generar mayor gasto turístico.
En ese contexto aparece uno de los grandes potenciales todavía poco explotados, el turismo fluvial. La posibilidad de incorporar embarcaciones turísticas pequeñas para recorridos por la bahía de Asunción y el río Paraguay forma parte de las conversaciones entre el sector privado y las autoridades. La experiencia de anteriores iniciativas, que registraron alta demanda, es considerada una señal del mercado existente.
La apuesta también apunta a diversificar la oferta
Senatur trabaja con operadores para estructurar paquetes que permitan a quienes llegan por congresos o eventos deportivos conocer otros atractivos del país. La propuesta contempla desde recorridos de medio día por Asunción hasta circuitos de varios días en el interior.
La estrategia busca romper la lógica de que cada operador comercialice únicamente su propio producto. La intención es integrar servicios, generar volumen y ofrecer tours regulares que estén disponibles para los visitantes sin depender exclusivamente de grupos grandes.
La diversificación alcanza además al turismo cultural y deportivo. Iniciativas como ChacaTours, los recorridos por el barrio San Jerónimo, la puesta en valor del casco histórico y el desarrollo de una posible ruta del fútbol buscan convertir atractivos existentes en productos turísticos comercializables.
Para el sector hotelero, el desafío es particularmente relevante en destinos que dependen de acontecimientos específicos. Encarnación, por ejemplo, experimenta fuertes picos de ocupación durante el rally y el carnaval, pero enfrenta una marcada diferencia de tarifas y demanda durante el resto del año.
El objetivo, por tanto, es utilizar los grandes eventos para romper la estacionalidad, pero no depender de ellos. La nueva etapa del turismo paraguayo pasa por transformar la capacidad de organizar eventos en una plataforma para atraer inversiones, desarrollar nuevos productos, extender la estadía y generar actividad turística durante los doce meses del año.
El potencial existe. Ahora el desafío está en convertir ese potencial en infraestructura, servicios y productos capaces de hacer que quien llega a Paraguay por un evento encuentre suficientes razones para quedarse, volver y recorrer mucho más que el lugar donde se desarrolla la actividad.


