Genética, el nuevo capital estratégico y de peso de la ganadería paraguaya

Más kilos, menos tiempo y carne de mayor calidad en animales altamente adaptables al clima local, el mejoramiento genético se convierte en una herramienta estratégica para elevar la productividad y sostener la competitividad de Paraguay en los mercados internacionales.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
GanaderíaLa ganadería paraguaya está entrando en una etapa en la que la genética puede marcar la diferencia entre producir más o quedar rezagada.

Un estudio encomendado por la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), señala que la ganadería paraguaya está entrando en una etapa en la que la genética puede marcar la diferencia entre producir más o quedar rezagada. Después de décadas de selección y mejoramiento de los rodeos, el país dispone hoy de una base genética que constituye uno de los principales activos de su cadena cárnica. El desafío económico es transformar ese patrimonio en mayor productividad, eficiencia y rentabilidad para una mayor cantidad de establecimientos.

La incorporación de reproductores de alto valor genético ya modificó el perfil de numerosos rodeos. Animales con mejores índices de fertilidad, mayor capacidad de crecimiento, mejor conversión alimenticia y aptitud carnicera permiten obtener más kilos de producción en períodos más cortos. En términos empresariales, esto significa utilizar mejor la tierra, el alimento y el capital invertido.

El impacto también llega al frigorífico

Una genética orientada a la producción de carne puede mejorar la conformación de las reses, el rendimiento de carcasa, la cobertura de grasa y la uniformidad del producto. Son atributos que adquieren mayor relevancia a medida que los mercados internacionales elevan sus exigencias y los compradores buscan carne con características previsibles y consistentes.

Paraguay construyó parte de esta ventaja a partir de su capacidad para adaptar genética de alto rendimiento a condiciones ambientales exigentes. Razas como nelore y brahman tienen una amplia presencia en el país por su rusticidad y adaptación a temperaturas elevadas. En paralelo, brangus y braford aportaron una combinación de adaptación y aptitud carnicera que se convirtió en una de las características distintivas de la ganadería paraguaya.

La tecnología aceleró el proceso

La inseminación artificial, la transferencia de embriones y las evaluaciones genéticas permiten multiplicar animales superiores y tomar decisiones de selección con mayor precisión. La genética dejó así de depender exclusivamente de la observación del productor y comenzó a apoyarse cada vez más en información objetiva sobre el desempeño de los animales.

Este proceso también abrió un negocio adicional, Paraguay no solamente puede exportar carne, sino también genética. Reproductores, semen y embriones representan productos de mayor valor agregado que permiten proyectar al exterior el trabajo realizado durante décadas por los criadores nacionales.

Sin embargo, el desarrollo presenta una diferencia que puede convertirse en una oportunidad económica. La incorporación de genética avanzada todavía no alcanza de la misma manera a todos los productores. Los establecimientos más tecnificados cuentan con programas de selección y herramientas que les permiten acelerar el progreso de sus rodeos, mientras que otros continúan trabajando con una base genética que evoluciona a un ritmo menor.

Cerrar esa brecha podría tener un impacto directo sobre la producción nacional. Una mayor difusión de reproductores de calidad y de herramientas de mejoramiento permitiría elevar el desempeño promedio del hato y aumentar la cantidad de carne producida sin que necesariamente el crecimiento dependa exclusivamente de incorporar más superficie.

Ese punto resulta especialmente relevante para el futuro de la actividad. La productividad por hectárea y por animal será cada vez más determinante para la competitividad ganadera. En ese escenario, mejorar el potencial genético permite buscar más producción con los mismos recursos, siempre que el manejo acompañe.

Porque la genética tiene un límite, necesita un ambiente capaz de expresarla. Alimentación, sanidad, manejo reproductivo, infraestructura y planificación son factores indispensables para convertir el potencial de un animal en resultados económicos. Un reproductor superior no genera por sí mismo una mayor rentabilidad si el sistema productivo no está preparado para aprovechar sus características.

Por eso, el próximo salto de la ganadería paraguaya no dependerá solamente de incorporar mejores animales, sino de integrar genética, nutrición, manejo y tecnología como una estrategia empresarial. El productor deberá definir qué atributos necesita para su sistema y seleccionar animales en función de objetivos concretos de producción.

La transferencia de conocimiento adquiere, en este punto, una importancia central. Facilitar el acceso de pequeños y medianos productores a programas de mejoramiento, información genética y reproductores superiores puede contribuir a elevar el promedio nacional y reducir las diferencias de productividad existentes entre establecimientos.

Paraguay ya posee un patrimonio genético construido durante décadas. Ahora enfrenta el desafío de convertirlo en una ventaja económica de mayor alcance. Más productividad, mayor eficiencia, carne de calidad y productos genéticos con valor agregado forman parte de una misma ecuación.

En un mercado mundial cada vez más competitivo, la genética puede convertirse en uno de los principales instrumentos para producir más valor desde el campo. El desafío ya no es demostrar que Paraguay tiene buena genética, sino lograr que esa ventaja llegue a más productores y se traduzca en más kilos de carne, mejores resultados económicos y una posición más sólida para la producción paraguaya en el mundo.

También te puede interesar

Últimas noticias