Los datos, difundidos por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), muestran el movimiento generado por el régimen para facilitar la radicación de capital extranjero y, al mismo tiempo, permitir a los inversores acceder directamente a la residencia permanente.
Aunque el programa fue presentado oficialmente en abril de este año, el instrumento no parte de cero. La Constancia de Inversionista Extranjero ya funcionaba desde hace más de una década, aunque originalmente estaba concentrada en una única modalidad: la inversión productiva. Con la Resolución Nº 0283/2026, el Gobierno amplió el esquema e incorporó las categorías inmobiliaria, financiera y turística.
Esta ampliación modificó sustancialmente el universo de potenciales inversores. Actualmente, la inversión productiva tiene un piso de USD 70.000 y exige un plan de negocios junto con la generación de al menos cinco empleos formales. La modalidad turística establece un mínimo de USD 150.000, mientras que las inversiones inmobiliarias y financieras requieren como mínimo USD 200.000.
La inversión productiva continúa siendo la principal categoría por volumen acumulado, precisamente por su mayor antigüedad. Sin embargo, las nuevas modalidades comenzaron a ganar espacio rápidamente. De las 140 constancias emitidas durante el primer semestre, 18 corresponden a las categorías incorporadas en abril, de las cuales 15 son inmobiliarias, dos financieras y una turística.
El sector inmobiliario aparece así como la alternativa de mayor dinamismo dentro de las nuevas opciones. La normativa permite canalizar capital hacia propiedades destinadas a generar renta, valorización o explotación económica, pero excluye aquellas destinadas exclusivamente al uso personal o familiar. En el caso de los instrumentos financieros, la inversión debe realizarse mediante entidades habilitadas y mantenerse durante un mínimo de dos años.
El origen de los capitales también muestra una creciente diversificación. Brasil lideró por cantidad de inversionistas, mientras que España concentró los mayores montos de inversión. En el primer semestre participaron ciudadanos de al menos siete nacionalidades, entre ellas Brasil, España, Argentina, Suiza y Estados Unidos.
En términos promedio, los USD 31 millones comprometidos entre 140 constancias representan aproximadamente USD 221.600 por certificación, aunque el promedio oculta diferencias importantes entre las distintas categorías y proyectos.
El objetivo del Gobierno es que el mecanismo funcione como una puerta de entrada de capitales, pero también como un instrumento de trazabilidad. El sistema contempla controles sobre el origen de los fondos, antecedentes, prevención de lavado de activos y seguimiento de las inversiones. El Suace interviene en la verificación del cumplimiento de los compromisos asumidos.
El desafío ahora será transformar las constancias y compromisos declarados en inversiones efectivamente ejecutadas, empresas, infraestructura y puestos de trabajo. El primer semestre deja una señal inicial: en pocos meses, el Investor Pass logró canalizar más de USD 31 millones y ampliar el perfil de extranjeros que consideran a Paraguay como destino para invertir y radicarse.


