El IPS recuperará G. 80.000 millones de recursos inmovilizados en el banco Atlas

La previsional solicitó la devolución de la mitad del fondo de retención a favor del banco Atlas, de G. 160.000 millones constituido dentro de un contrato de fideicomiso a 20 años. El exconsejero Carlos Pereira sostiene que la operación permitirá fortalecer el Fondo de Enfermedad y Maternidad. La devolución, sin embargo, vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de un contrato que acumula cuestionamientos y sobre el cual persisten interrogantes acerca del manejo y la inmovilización de recursos del IPS.

| Por La Tribuna
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IPSEl IPS podrá, después de una década, disponer de G. 80.000 millones que eran parte de los G. 160.000 dispuestos como retención en el banco Atlas, dentro del contrato de fideicomiso.

Después de aproximadamente diez años de vigencia, el Instituto de Previsión Social (IPS) gestiona que el banco Atlas reduzca a la mitad uno de los componentes financieros más controvertidos del fideicomiso utilizado para canalizar recursos hacia el Fondo de Enfermedad y Maternidad. La entidad bancaria deberá devolver G. 80.000 millones de los G. 160.000 millones que permanecían como fondo de retención.

La operación fue explicada por el exconsejero del IPS Carlos Pereira, como un resultado positivo de las gestiones realizadas con la entidad bancaria y como una oportunidad para reforzar la disponibilidad de recursos destinados a medicamentos.

Pero, detrás de la anunciada devolución aparece una pregunta central: ¿por qué una suma tan importante era inmovilizada durante años dentro de un fideicomiso de dos décadas, cuando el fondo de salud del IPS enfrenta históricamente problemas de liquidez y acumulación de deudas?

Pereira explicó que el fideicomiso fue estructurado para permitir que recursos del Fondo de Jubilaciones pudieran financiar indirectamente al Fondo de Enfermedad y Maternidad, debido a que ambos fondos no podían ser utilizados de manera directa entre sí. Para ello se estableció una estructura fiduciaria respaldada por los flujos futuros correspondientes al fondo de salud.

Dentro de esa estructura se estableció un monto de nada menos que G. 160.000 millones que debía mantenerse en las cuentas del banco fiduciario como una suerte de reserva o fondo de retención. El dinero debía servir para garantizar la operativa financiera del fideicomiso y atender las obligaciones derivadas del financiamiento.

El problema comenzó a adquirir otra dimensión cuando, años después, desde el propio IPS se revisó el estado de la cuenta. Según Pereira, cuando se solicitó conocer la situación de esos recursos habían transcurrido aproximadamente diez años; es decir, la mitad del plazo total del fideicomiso, mientras que el capital ya registraba una amortización superior al 31%.

Ese dato abrió la puerta a una revisión del fondo fijo de G. 160.000 millones. Si el fideicomiso ya había recorrido la mitad de su plazo y una parte importante del capital había sido amortizada, el IPS consideró que ya no resultaba necesario mantener intacta aquella retención.

Así comenzaron las negociaciones con el banco Atlas para recuperar parcialmente los recursos.

El banco finalmente aceptó devolver G. 80.000 millones, equivalentes a la mitad del fondo de retención original. El primer desembolso será de G. 40.000 millones, cinco días después de la firma de la adenda, y el segundo, por otros G. 40.000 millones, se concretará a los 30 días.

Un contrato bajo la lupa

El fideicomiso no constituye un episodio aislado dentro de los cuestionamientos que rodean al banco Atlas y su relación con el IPS. La estructura financiera ya fue objeto de críticas por el volumen de recursos involucrados, el largo plazo contractual y las condiciones bajo las cuales fondos vinculados a los aportantes de la previsional fueron canalizados mediante una estructura fiduciaria de dudosa administración.

El punto focal ahora es el fondo de retención. Durante años, G. 160.000 millones permanecieron afectados a una estructura cuyo objetivo era garantizar la operación financiera. Mientras tanto, el Fondo de Enfermedad y Maternidad debía afrontar necesidades crecientes de medicamentos, insumos y servicios médicos.

La pregunta que queda abierta es si el monto retenido durante todos estos años estuvo dimensionado de manera adecuada respecto de las obligaciones reales del fideicomiso y si existieron mecanismos suficientemente eficientes para revisar periódicamente esa reserva a medida que el capital se iba amortizando.

La propia explicación de Pereira demuestra que la revisión permitió detectar que, transcurrida aproximadamente la mitad de la vida del contrato, existía margen para liberar una parte significativa de los recursos.

Y allí aparece otro interrogante: ¿cuánto tiempo más habría permanecido inmovilizado ese dinero si el IPS no hubiera iniciado esta negociación?

La respuesta resulta especialmente relevante porque los G. 80.000 millones que ahora serán recuperados no representan un nuevo ingreso para la previsional. Son recursos que ya formaban parte de la estructura financiera del fideicomiso y que ahora podrán volver a estar disponibles para el fondo de salud.

Pereira sostiene que el dinero permitirá fortalecer la compra de medicamentos y contribuir a garantizar la provisión de los más de 512 productos que integran el vademécum institucional. Pero también reconoce que esta medida por sí sola no resuelve el problema estructural del Fondo de Enfermedad y Maternidad.

La deuda que sigue presionando

Paralelamente a la recuperación de estos G. 80.000 millones, el IPS negocia con entidades bancarias una reestructuración de los denominados préstamos por cesión. Actualmente, según Pereira, esos créditos tienen plazos máximos de tres años y generan cuotas elevadas que presionan sobre el flujo mensual del fondo de salud.

La intención es extender los vencimientos a siete o incluso diez años para reducir el peso de las cuotas y liberar recursos para medicamentos.

Esto deja en evidencia una situación paradójica, mientras la previsional necesita extender sus deudas para poder respirar financieramente, durante años mantuvo recursos por G. 160.000 millones dentro de una estructura fiduciaria altamente cuestionada y que ahora será parcialmente desarmada.

La devolución de G. 80.000 millones es, por tanto, una noticia positiva para el IPS, pero también una oportunidad para revisar a fondo el polémico contrato con el banco Atlas, sus cláusulas, sus costos, las tasas aplicadas, los mecanismos de retención y las condiciones que permitieron mantener semejante suma inmovilizada durante una década.

Más que un simple acuerdo entre una institución previsional y un banco, la modificación representa una oportunidad para transparentar una operación de largo plazo que compromete recursos de los asegurados.

La pregunta de fondo ya no es solamente cuánto dinero devolverá Atlas. También corresponde determinar cuánto costó al IPS mantener esos recursos dentro del fideicomiso durante estos años, qué beneficios obtuvo la entidad fiduciaria y si las condiciones pactadas originalmente protegieron realmente el interés de los aportantes.

La previsional recuperará G. 80.000 millones, pero el verdadero examen al fideicomiso recién comienza.

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