El dato obliga a mirar más allá de la cotización diaria. Paraguay exportó 4,07 millones de toneladas adicionales, un salto del 27%, pero semejante esfuerzo no se reflejó en los ingresos medidos en moneda local. Estos pasaron de G. 81,97 billones a G. 81,89 billones, prácticamente el mismo nivel del año anterior. En otras palabras, el país produjo y vendió mucho más, pero el resultado económico en guaraníes quedó casi congelado.
La descomposición del estudio muestra dónde se produjo el drenaje. El mayor volumen exportado aportó G. 22,38 billones adicionales, mientras que la variación de los precios internacionales restó G. 7,01 billones. El golpe mayor vino del tipo de cambio: G. 15,45 billones menos, equivalentes a los USD 2.342 millones calculados por Capex. Sin la apreciación del guaraní, los ingresos habrían alcanzado G. 97,34 billones.
Aquí aparece la primera pregunta incómoda: ¿de qué sirve exportar más si el incremento de la producción termina absorbido por el tipo de cambio? Para una empresa que vende en dólares pero paga salarios, energía, servicios, impuestos y buena parte de sus costos en guaraníes, cada descenso de la divisa significa recibir menos moneda local por el mismo producto vendido en el exterior. El problema, por tanto, no es solamente financiero: puede convertirse en un problema de competitividad.
El caso de la soja resulta ilustrativo. Según Capex, el volumen exportado aumentó 30% y el precio internacional mejoró 3,2%. Sin el efecto cambiario, los ingresos en guaraníes habrían aumentado 34%; finalmente, el crecimiento fue de apenas 10%, porque la apreciación de la moneda absorbió parte sustancial de la mejora. El país hizo el esfuerzo productivo, pero una porción importante del resultado se perdió en la conversión cambiaria.
La situación también plantea interrogantes sobre el empleo y la inversión. Cuando los márgenes se estrechan de manera persistente, las empresas tienen menos espacio para ampliar plantas, incorporar tecnología, contratar personal o conquistar nuevos mercados. Capex advierte precisamente que el impacto puede trasladarse a las decisiones de inversión, la capacidad productiva y la generación y mantenimiento de puestos de trabajo.
La discusión, entonces, no debería reducirse a si un dólar bajo es bueno o malo. La cuestión central es cuándo una apreciación deja de ser una ventaja para convertirse en una amenaza para la competitividad. Los USD 2.342 millones estimados por Capex constituyen una advertencia concreta: mientras Paraguay exportó 27% más volumen, sus ingresos en guaraníes prácticamente no crecieron.
El desafío es evitar que el alivio cambiario termine convirtiéndose en un castigo para la producción exportadora, justamente cuando Paraguay busca diversificar mercados y atraer nuevas inversiones reales.


