La expansión de las operaciones aéreas comienza a ser considerada por el Gobierno como un componente estratégico dentro de la agenda económica. El viceministro de Industria, Javier Viveros, sostuvo que una mayor conectividad tiene un impacto directo sobre el clima de negocios y constituye una herramienta para fortalecer la capacidad del país de atraer inversiones y ampliar sus vínculos comerciales con otros mercados.
Durante una conferencia de prensa realizada en Mburuvicha Róga, Viveros destacó que Paraguay reúne condiciones favorables para avanzar hacia una posición de mayor relevancia dentro del mapa aeronáutico regional. La ubicación geográfica, sumada al movimiento económico y turístico generado en la zona de la Triple Frontera, representa, según la visión oficial, una oportunidad que todavía puede ser aprovechada con mayor intensidad.
“Vamos a seguir trabajando para que Paraguay pueda convertirse realmente en el corazón de Sudamérica en términos de conectividad”, afirmó el viceministro.
La declaración plantea un desafío importante para el país. Ser un hub regional no depende exclusivamente de sumar vuelos o incorporar nuevas rutas. Requiere desarrollar una infraestructura aeroportuaria capaz de acompañar el crecimiento, mejorar los servicios, garantizar eficiencia operativa y generar condiciones para que las compañías aéreas encuentren atractivo económico en ampliar sus operaciones desde Paraguay.
En ese sentido, el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi aparece como una pieza central de la estrategia. La principal terminal aérea del país deberá responder a una eventual expansión sostenida del tráfico de pasajeros y de las conexiones internacionales, en un contexto en el que Paraguay pretende posicionarse como una alternativa dentro de los principales circuitos de movilidad de Sudamérica.
Por su parte, el titular de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Nelson Mendoza, destacó precisamente el papel de la infraestructura aeroportuaria al referirse a los 30 años de presencia de Latam en Paraguay. El funcionario aseguró que desde la institución continuarán brindando el soporte necesario para acompañar el crecimiento de las operaciones de la compañía.
La permanencia durante tres décadas de una aerolínea de alcance regional constituye, además, un indicador de la importancia que tiene el mercado paraguayo dentro de las redes de conexión sudamericanas. Pero el desafío actual consiste en pasar de una conectividad que responde principalmente a la demanda existente a una estrategia capaz de generar nuevas oportunidades económicas a partir de una mayor integración aérea.
El impacto potencial va más allá del sector aeronáutico. Para el turismo, disponer de más rutas y frecuencias significa facilitar la llegada de visitantes y reducir las barreras de acceso al país. Para las empresas, una mejor conexión internacional puede traducirse en menores tiempos de traslado, mayores posibilidades de negocios y un acceso más sencillo a mercados y centros financieros.
La conectividad también tiene una relación directa con la generación de empleo. El crecimiento de las operaciones aéreas demanda trabajadores en aeropuertos, servicios de tierra, mantenimiento, gastronomía, transporte, hotelería y otras actividades vinculadas directa e indirectamente al turismo y al comercio.
En el caso paraguayo, la posibilidad de aprovechar el flujo de visitantes de la Triple Frontera adquiere una relevancia particular. Ciudad del Este y su área de influencia constituyen uno de los principales polos de movimiento comercial y turístico de la región, con una dinámica que puede generar oportunidades adicionales si se articula con una política nacional de conectividad.
Sin embargo, transformar esa ventaja geográfica en una ventaja económica concreta exigirá algo más que declaraciones oficiales. Paraguay deberá demostrar que cuenta con capacidad para sostener el crecimiento de la demanda, mejorar la infraestructura y ofrecer un entorno competitivo para las aerolíneas. También será fundamental fortalecer la articulación entre las autoridades aeronáuticas, el sector privado y las instituciones vinculadas al turismo y las inversiones.
La apuesta por convertir al país en el “corazón de Sudamérica” supone, por tanto, una visión de largo plazo. La conectividad aérea puede funcionar como una plataforma para dinamizar sectores estratégicos y mejorar la inserción internacional de Paraguay, pero su verdadero impacto dependerá de la capacidad de convertir nuevas rutas y mayores frecuencias en actividad económica permanente.
El anuncio realizado en Mburuvicha Róga, con participación de autoridades nacionales y representantes de Latam, coloca nuevamente a la conectividad aérea en el centro de la agenda. Los próximos años mostrarán si Paraguay logra aprovechar su ubicación privilegiada para pasar de ser un país de tránsito y conexiones limitadas a convertirse en un auténtico hub regional.
El objetivo está planteado. Ahora el desafío será construir las condiciones para que esa posición estratégica deje de ser solamente una aspiración y se transforme en una ventaja concreta para la economía paraguaya.


