Soja 2026/27: un llamado a fortalecer la producción y la seguridad jurídica

La Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS) dio inicio a la campaña agrícola 2026/27 con la IV edición de Siembra Paraguay, realizada en Juan Eulogio Estigarribia, Caaguazú. El sector encara la nueva zafra con expectativas, pero también con preocupación por los precios internacionales, los costos, el clima y la necesidad de mantener la competitividad.

| Por La Tribuna
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Con gran expectativa por parte de los productores arrancó la nueva zafra de soja 2026/2027.

Con la tradicional siembra simbólica y bajo el lema “Ñañemitỹ ñepyrũta”, la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS) realizó la IV edición de Siembra Paraguay - Apertura Nacional de la Siembra de Soja, dando oficialmente inicio a la campaña agrícola 2026/27.

El encuentro reunió a productores, autoridades nacionales, representantes de instituciones y empresas vinculadas a la cadena agrícola y contó con la participación del presidente de la República, Santiago Peña. La actividad sirvió no solamente para marcar el comienzo simbólico de una nueva zafra, sino también para poner sobre la mesa los principales desafíos que enfrenta uno de los sectores de mayor peso en la economía paraguaya.

Una zafra con desafíos

El inicio de la campaña 2026/27 se produce en un escenario complejo para los productores. La presión de los precios internacionales de los commodities, el comportamiento de los costos de producción, la volatilidad cambiaria y las condiciones climáticas forman parte de las variables que pueden determinar la rentabilidad de la próxima cosecha.

A estos factores se suman las exigencias cada vez mayores de los mercados internacionales, que obligan a elevar los estándares de calidad, trazabilidad y sostenibilidad de la producción.

Desde la APS se plantea como prioridad mantener condiciones que permitan garantizar la competitividad y previsibilidad de la actividad agrícola. En ese marco, la agenda del sector incluye la seguridad jurídica y rural, el mejoramiento de la infraestructura y la logística, el acceso al financiamiento y el impulso a una mayor industrialización de los granos.

La organización también reivindica el papel de la innovación, la investigación, la biotecnología y las nuevas tecnologías como herramientas indispensables para elevar la productividad y permitir que el productor paraguayo pueda competir en mercados cada vez más exigentes.

27 años de transformación

La apertura nacional de la nueva campaña coincidió además con los 27 años de trayectoria institucional de la APS, período durante el cual la agricultura paraguaya experimentó una profunda transformación tecnológica y productiva.

La evolución registrada por la soja constituye uno de los principales ejemplos. En la campaña 1999/2000, el cultivo ocupaba aproximadamente 1,2 millones de hectáreas, con una producción de 2,91 millones de toneladas y un rendimiento promedio de 2.426 kilos por hectárea.

Más de dos décadas después, en la campaña 2025/2026, la superficie sembrada en zafra alcanzó 3,407 millones de hectáreas, mientras que la producción llegó a un récord estimado de 11,5 millones de toneladas, con un rendimiento promedio nacional de 3.374 kilos por hectárea.

El salto refleja no solamente la expansión del área agrícola, sino también una mejora significativa de la productividad. La incorporación de tecnología, la adopción de la siembra directa, la rotación de cultivos y la aplicación de mejores prácticas de manejo permitieron transformar progresivamente el modelo productivo.

Producir con responsabilidad

La APS aprovechó la apertura de la nueva campaña para reafirmar su compromiso con las buenas prácticas agrícolas, la capacitación permanente, la innovación tecnológica, el cumplimiento de la legislación y el cuidado de los recursos naturales.

El mensaje del gremio apunta a consolidar una agricultura capaz de combinar productividad y sostenibilidad, en un contexto en el que los mercados internacionales demandan cada vez mayores garantías sobre el origen y las condiciones en que son producidos los alimentos y las materias primas.

La presencia de productores, autoridades, instituciones y empresas durante Siembra Paraguay también permitió fortalecer el diálogo entre los distintos actores de la cadena y poner en común las prioridades para el nuevo ciclo agrícola.

La soja constituye uno de los principales motores de la producción agrícola paraguaya y tiene un impacto directo sobre el transporte, la logística, el comercio, la industria aceitera, los servicios y las exportaciones. Por ello, las condiciones en que se desarrolle la campaña tendrán efectos que trascienden al propio productor.

Con la siembra simbólica realizada en Caaguazú, la APS abrió oficialmente la campaña 2026/27. El nuevo ciclo comienza con el desafío de sostener los niveles de productividad alcanzados y, al mismo tiempo, avanzar hacia una agricultura más competitiva, tecnificada y sostenible.

Para los productores, la nueva zafra representa nuevamente una apuesta a la tierra y al trabajo, pero también un reclamo por condiciones que permitan producir con previsibilidad y seguridad. En un país donde el campo continúa siendo uno de los pilares de la economía, el resultado de la campaña será también un indicador de la capacidad de Paraguay para sostener su crecimiento productivo.

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