La decisión del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de restringir los certificados de importación respondió a la necesidad inminente de asegurar mercado a la producción paraguaya de papa y cebolla, cuyo ciclo de cosecha masiva arranca en las próximas semanas. El ministro Carlos Jiménez, durante una entrevista en La Tribu 650 AM, explicó que la emisión irrestricta de permisos colapsaría los precios en finca y provocaría severas pérdidas al sector campesino.
Ante las denuncias de gremios comerciales por presuntas subas en la canasta familiar y desabastecimiento, el titular del MAG desestimó la existencia de una escasez real en los centros de abasto. Jiménez atribuyó las oscilaciones tarifarias en las góndolas a maniobras especulativas de intermediarios y garantizó que el volumen de la zafra interna cubrirá con holgura la demanda diaria de los consumidores.
Durante su intervención, la autoridad agraria reveló una distorsión histórica en el otorgamiento de licencias, donde se solicitaban permisos por 30 millones de kilos pero solo se nacionalizaba el 10%. El secretario de Estado afirmó que el remanente documental era utilizado por ciertos sectores para blanquear hortalizas de contrabando, por lo que confirmó la aplicación de cupos estrictos calculados sobre el consumo real.
Para transparentar el flujo comercial, el funcionario defendió la neutralidad de la Ventanilla Única de Importación y rechazó categóricamente las acusaciones de favoritismo. Jiménez detalló que el ministerio habilitará los cupos de importación de forma racional en ventanas de cinco días cuando la oferta local sea insuficiente, calculando necesidades diarias de 170.000 kilos de papa y 190.000 kilos de cebolla.
El responsable de la cartera remarcó que el verdadero reto del sector radica en la incorporación de tecnología y cámaras frigoríficas que permitan almacenar la producción local. Jiménez concluyó que la meta de la política pública es extender la oferta nacional de cuatro a siete meses, reteniendo en el país gran parte de los 400 millones de dólares anuales que actualmente se destinan a la importación de hortalizas.

