Durante una entrevista en el programa “Tribu nativa”, el secretario de Estado sostuvo que detrás de rubros como “catering” existen en muchos casos servicios esenciales, aunque admitió que pueden darse situaciones que deben ser revisadas. El PGN 2027 contempla además mayores recursos para salud y unos USD 2.000 millones de nuevo endeudamiento.
El debate sobre la calidad del gasto público volvió a instalarse con fuerza tras la presentación del proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2027. En ese contexto, el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, defendió la necesidad de analizar en detalle el destino de los recursos antes de concluir que determinadas partidas representan un despilfarro.
La discusión surgió durante la entrevista por La Tribu 650 AM, en la que se planteó la contradicción que percibe buena parte de la ciudadanía entre los reclamos de sectores como el médico por mejores remuneraciones y la existencia de gastos considerados prescindibles dentro del Estado, como catering, bocaditos y otros servicios.
Lovera respondió que uno de los problemas consiste en analizar el presupuesto únicamente a partir del nombre con que aparece registrado cada objeto de gasto. Como ejemplo, mencionó precisamente el rubro “catering”, que puede generar cuestionamientos cuando se observa de manera aislada.
Según explicó, el Ministerio de Salud tiene alrededor de USD 12 millones presupuestados bajo esa denominación, pero ese monto corresponde fundamentalmente a la alimentación que reciben pacientes internados en los hospitales públicos. Por lo tanto, sostuvo que no se puede interpretar automáticamente que se trate de gastos destinados a eventos o atenciones protocolares.
Otro caso mencionado fue el del Tribunal Superior de Justicia Electoral, donde el mismo rubro está relacionado con la alimentación de las personas que participan de las jornadas electorales. Una vez descontados estos componentes, Lovera señaló que quedarían aproximadamente USD 3 millones distribuidos entre unas 100 entidades públicas.
El ministro explicó que parte de esos recursos está vinculada a actividades institucionales, reuniones internacionales y compromisos asumidos por Paraguay como país anfitrión. No obstante, dejó abierta la posibilidad de que existan casos cuestionables.
“No discuto que pueda ocurrir este tipo de situaciones”, sostuvo Lovera, aunque remarcó que, a su criterio, son los casos menos frecuentes y que las decisiones no deberían tomarse únicamente a partir de la denominación presupuestaria.
Los USD 60 millones de los seguros médicos
Otro de los cuestionamientos abordados fue el gasto del Estado en seguros médicos privados para funcionarios públicos. Lovera estimó que representa alrededor de USD 60 millones y explicó que responde a la obligación constitucional del Estado, como empleador, de brindar seguridad social a sus trabajadores.
El planteamiento abre nuevamente una discusión sobre la eficiencia del gasto, si esos recursos podrían ser redireccionados al fortalecimiento de la red pública de salud o si, por el contrario, corresponden a obligaciones que el Estado debe mantener mientras no exista una reforma integral del sistema.
Para Lovera, la situación requiere distinguir entre los diferentes regímenes existentes dentro del sector público y recordó que algunas instituciones cuentan con cobertura del IPS mediante leyes especiales.
Salud aumenta, pero también crece la deuda
Mientras el Gobierno defiende la necesidad de mejorar la calidad del gasto, el proyecto de PGN 2027 contempla un fuerte incremento de los recursos destinados al sistema sanitario.
El presupuesto para insumos y medicamentos pasará de USD 509 millones a USD 772 millones, un aumento de USD 263 millones. En el caso del Instituto Nacional del Cáncer (Incan), el presupuesto crecerá de USD 111 millones a USD 195 millones, es decir, USD 84 millones adicionales.
Lovera indicó además que se incorporarán partidas específicas para atender las deudas acumuladas con proveedores de salud, que rondan los USD 900 millones. La intención, según explicó, es separar los recursos destinados a cancelar atrasos de aquellos que deben utilizarse para las nuevas compras de medicamentos e insumos.
El proyecto presupuestario también contempla un importante componente de financiamiento. El ministro adelantó que para el 2027 se prevé alrededor de USD 2.000 millones de nuevo endeudamiento, mientras que otros USD 800 millones corresponderían a operaciones de rollover, destinadas a refinanciar vencimientos existentes.
Así, el PGN 2027 vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende el volumen total del presupuesto, cómo mejorar la calidad del gasto, eliminar aquellos desembolsos que no generan valor público y, al mismo tiempo, garantizar recursos para servicios esenciales sin depender cada vez más del endeudamiento.
Con el proyecto ya presentado al Congreso, serán los parlamentarios quienes deberán revisar cada partida y determinar si las prioridades planteadas por el Ejecutivo responden efectivamente a las necesidades del país. La discusión presupuestaria tendrá, por tanto, un desafío central, no solo cuánto dinero gastar, sino en qué se gasta, con qué resultados y bajo qué nivel de endeudamiento.

