Agroindustria paraguaya muestra su fuerza para responder a supermoliendas

La agroindustria paraguaya volvió a mostrar en julio su capacidad para responder cuando confluyen tres factores determinantes, disponibilidad de materia prima, demanda y condiciones competitivas. De acuerdo con el informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), la molienda de soja alcanzó en el séptimo mes del año su segundo mayor registro mensual histórico, mientras que la utilización de la capacidad instalada llegó al 80%.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
AgroindustriaLa supermolienda de julio puso a prueba todo el complejo agroindustrial del país que respondió de manera solvente y sin apremios.SILVIO AVILA

El desempeño también se reflejó en el comercio exterior. Las exportaciones del complejo agroindustrial superaron en más de USD 1.000 millones el valor registrado un año atrás, evidenciando el peso creciente que tienen los productos derivados de la soja y otras materias primas agrícolas en la generación de divisas para el país.

Para la Cappro, estos resultados no deben ser interpretados únicamente como una mejora coyuntural. Los números de julio constituyen, además, una muestra concreta del potencial que tiene Paraguay para avanzar en la industrialización de una mayor proporción de su producción agrícola y convertirla en alimentos, energía, empleo, inversiones y exportaciones con mayor valor agregado.

La cámara sostiene que durante las últimas dos décadas la agroindustria acompañó el crecimiento de la producción agrícola nacional mediante inversiones, incorporación de tecnología, apertura y acceso a mercados internacionales, además de la formación de capacidades productivas. Sin embargo, persiste una brecha importante entre la producción de soja y el volumen que efectivamente se procesa dentro del país.

En promedio, durante los últimos cinco años se industrializó localmente cerca de una tercera parte de la soja cosechada. Esta realidad adquiere especial relevancia si se considera la capacidad instalada actualmente disponible, que demuestra que existe todavía un margen considerable para aumentar el procesamiento local.

La evolución de la industria permite dimensionar el esfuerzo realizado. Desde la fundación de la Cappro, en el 2006, el sector agroindustrial invirtió más de USD 1.000 millones y elevó su capacidad anual de procesamiento desde aproximadamente 1,5 millones de toneladas hasta más de 4,8 millones de toneladas por año.

El desafío, por lo tanto, ya no pasa solamente por alcanzar niveles récord de molienda en determinados meses, sino por conseguir que una mayor proporción de la producción nacional sea industrializada de manera sostenida. Esto permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente y generar una cadena de valor más extensa, con mayores oportunidades para la industria, el empleo y la inversión.

Para alcanzar ese objetivo será fundamental una coordinación efectiva entre el sector público y el privado. La Cappro considera prioritario preservar la seguridad jurídica, mejorar la eficiencia logística y fortalecer la competitividad de las cadenas de valor. Estos factores resultan determinantes para que las inversiones realizadas puedan utilizarse plenamente y para generar las condiciones necesarias para nuevos proyectos industriales.

La industrialización también representa una oportunidad para diversificar la matriz productiva paraguaya. Procesar localmente la soja implica pasar de la exportación de materia prima a la generación de productos con mayor transformación, incorporando valor dentro del territorio nacional y ampliando las posibilidades de inserción del país en mercados internacionales.

Los resultados de julio, en ese sentido, funcionan como una señal del potencial que existe. Cuando las condiciones de mercado, la disponibilidad de materia prima y la competitividad convergen, la industria tiene capacidad para elevar significativamente su nivel de actividad.

El objetivo hacia adelante consiste en transformar esa capacidad de respuesta en una tendencia permanente. Para la Cappro, los primeros veinte años de trayectoria demuestran que el camino de la industrialización es posible. El siguiente paso será aprovechar plenamente las inversiones ya realizadas, impulsar nuevos proyectos y consolidar una política industrial clara y sostenida.

Paraguay tiene una de sus principales fortalezas en su capacidad de producir alimentos y materias primas agrícolas. El reto consiste ahora en capturar una mayor parte del valor que genera esa producción dentro del propio país.

Industrializar Paraguay significa convertir producción en desarrollo. Y el desempeño de la agroindustria demuestra que las bases para dar ese salto ya están construidas. El desafío de los próximos veinte años será aprovecharlas plenamente, señala el informe de la Cappro.

También te puede interesar

Últimas noticias