El crecimiento del sector inmobiliario consolida su impacto en la economía nacional mediante la expansión de edificios residenciales y los mecanismos de financiamiento estatal, según analizó el director de Canopy, Ricardo Ávalos, al revisar las tendencias de inversión durante una entrevista emitida en el programa Se acabó la Siesta por La Tribu 650 AM.
Dinámica del mercado inmobiliario y proyección de crecimiento
La evolución de la infraestructura urbana refleja un incremento significativo en la edificación de soluciones habitacionales verticales. Las métricas del sector ubican el mayor pico de actividad edilicia en el periodo 2025 y 2026 impulsado por el grado de inversión.
“En países como Paraguay cerca del 80 u 90% de la riqueza se concentra en el sector inmobiliario y el verdadero boom de desarrollo se registró entre 2025 y 2026 con la consolidación del grado de inversión”.
Los esquemas de financiamiento a largo plazo con cuotas fijas en moneda nacional ofrecen previsibilidad a las familias frente a las variaciones del tipo de cambio. La estabilidad del crédito hipotecario permite proyectar compromisos financieros sostenibles a 20 y 30 años de plazo.
“El tipo de cambio no afecta al negocio de la manera que la gente cree porque el desarrollo de un edificio dura 3 años y atraviesa variaciones constantes en la cotización”.
Las iniciativas públicas de vivienda como el programa Che Róga Porã fijan topes de financiamiento de hasta 724 millones de guaraníes para la adquisición de la primera propiedad. Estas líneas crediticias preferenciales facilitan el acceso a departamentos de alta demanda con valores de hasta 120.000 dólares.
“Quien busca un producto de vivienda social se enfoca en el valor de la cuota mensual y la ubicación antes que en las fluctuaciones cambiarias”.
Desafíos en la oferta de unidades para la clase media
La demanda de vivienda urbana para la clase media requiere el desarrollo de emprendimientos residenciales ubicados en las zonas céntricas de la capital. La oferta inmobiliaria actual presenta una dispersión progresiva hacia municipios vecinos del departamento Central.
“El producto adecuado para la clase media comprende departamentos de 2 habitaciones en 54 metros cuadrados construidos en el centro urbano”.
La articulación de desarrolladores e instituciones financieras bancarias avanza en la formulación de proyectos habitacionales adaptados a la capacidad de pago real de los solicitantes. Las facilidades crediticias vigentes estimulan la aparición de unidades modernas en barrios tradicionales.
“Hoy existe un proceso para resolver la falta del producto específico de clase media conectando el crédito disponible con la construcción de departamentos en la capital”.
Rentabilidad y retornos financieros en el rubro residencial
Las inversiones privadas destinadas a la renta de inmuebles mantienen retornos promedios sostenidos en moneda extranjera dentro del circuito residencial. Las ubicaciones urbanas preferenciales registran variaciones de rendimiento según la tipología de la propiedad.
“La rentabilidad general de un departamento se ubica en el 5% anual en dólares, con márgenes que varían entre el 3% y el 8% según la oportunidad de compra”.
Las casas unifamiliares tradicionales presentan rendimientos anuales promedio ubicados en el 4%, con ajustes proporcionales a la baja en residencias de mayor dimensión. La elección del inmueble determina el margen final de retorno económico.
“Saber comprar es la clave del negocio inmobiliario porque el margen de rentabilidad depende del precio por metro cuadrado pagado en la adquisición inicial”, concluyó Ricardo Ávalos, al destacar que la adquisición de inmuebles urbanos representa un activo financiero sólido para el patrimonio familiar a largo plazo.

