Insumos caros y fallas de calidad golpean la rentabilidad del agro

Las promesas incumplidas de las empresas proveedoras de insumos golpean los márgenes del agro. Con altos costos por bolsa y plagas que diezman la cosecha, se pone en jaque la rentabilidad. Además, el factor cambiario encarece hoy el combustible.

| Por La Tribuna
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El agricultor Robson Afonso expone desde Pedro Juan Caballero la dura realidad del sector productivo.

En las entrañas del campo, específicamente en Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, la realidad productiva de Paraguay muestra dos caras. Por un lado, la incorporación de innovaciones como la desecación mediante drones agrícolas; por el otro, el peso asfixiante de insumos sobrevalorados que atentan contra el margen de ganancia del agricultor.

Según lo expuesto por el agricultor Robson Afonso, un productor paraguayo nacido en Hernandarias para el programa “Tribu Nativa” , existe un claro fallo sistemático del mercado agroquímico.

Costos elevados y semillas deficientes

La queja principal radica en el encarecimiento de la tecnología integrada a las semillas de maíz y soja. Actualmente, los trabajadores de la tierra desembolsan hasta USD 190 por una bolsa de apenas 17 kilos. El objetivo de tan cuantiosa inversión es, en teoría, garantizar inmunidad frente a plagas como la oruga. Sin embargo, la realidad a pie de siembra es diametralmente opuesta, explicó para La Tribu 650 AM.

La plaga perfora las mazorcas sin ningún tipo de resistencia, lo que permite que el agua de lluvia penetre fácilmente por los orificios. Como resultado, el grano termina pudriéndose y perdiendo por completo su calidad comercial.

Este grave deterioro impacta de lleno en la economía rural. Mientras que una tonelada de maíz de óptima calidad cotiza en torno a los USD 150, el producto dañado es relegado a segunda o tercera categoría, lo que desploma su valor a una franja de entre USD 80 y USD 90.

Tal como lamenta Affonso, este precio “no cubre ni siquiera el costo de producción”, dejando en evidencia una profunda crisis de rentabilidad que se replica a nivel nacional.

El reclamo en la era digital

Ante la falta de respuestas corporativas, los productores recurren a las redes sociales como herramienta de denuncia. Las empresas proveedoras se escudan argumentando que las lagartas son ahora más resistentes, pero omiten ajustar a la baja el precio de sus productos defectuosos.

Impacto cambiario en los márgenes

A este complejo escenario operativo, se le suma la volatilidad del dólar y su relación con el guaraní. En una industria donde la maquinaria pesada consume alrededor de 40 litros de combustible por hora, la estructura de costos sufre un duro golpe.

Si bien los insumos y las ventas se negocian en dólares, los gastos corrientes en moneda local han forzado un incremento del 8% al 10% en el costo operativo total. Pese a este complicado panorama, la determinación de nuestro productor sigue de pie y absolutamente intacta.

“El que trabaja no tiene que tener miedo”, afirma Afonso con total seguridad al referirse muy claro al contexto en el norte del país. En cada semilla que logra germinar, él levanta con mucho orgullo la gloriosa bandera del trabajo incansable, defendiendo la soberanía alimentaria desde el corazón fértil del Alto Paraná y de todo Amambay.

A TENER EN CUENTA:

1 - Ineficiencia y alto costo de semillas: Las semillas biotecnológicas compradas a precios elevados no protegen contra las plagas como prometen, lo que arruina el grano, desploma su precio de venta y causa enormes pérdidas financieras.

2 - Impacto cambiario y sobrecostos operativos: La dolarización de los insumos agrícolas y el alto consumo de combustible incrementan los costos de producción entre un 8% y un 10%, reduciendo severamente la rentabilidad.

3 - Resiliencia del sector productivo: A pesar de los riesgos económicos, climáticos y de inseguridad en la zona, el productor se mantiene firme en su trabajo para sostener la cadena alimentaria y la economía del país.

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