Las exportaciones paraguayas de este noble grano finalmente retornan al Nivel 1 del sistema nipón, dejando sin efecto la vigilancia sanitaria reforzada que se instaló desde el 15 de julio del 2025 tras la detección de restos de atrazina en un envío puntual.
Este gran retorno a las condiciones de acceso ordinario es una enorme bocanada de aire fresco para nuestra balanza comercial agrícola y reafirma la alta capacidad del sector productivo local para adaptarse a las exigencias más rigurosas de los mercados del primer mundo.
Según los reportes de los medios estatales, las autoridades locales explicaron que la medida implica que nuestras exportaciones ya no estarán sometidas a controles del 100% de los lotes, sino que pasan a un simple esquema aleatorio, reduciendo costos operativos y acortando todos los tiempos de espera en los concurridos puertos asiáticos. Para que esta excelente noticia sea hoy una plena realidad, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) tuvo que articular un esfuerzo sin precedentes junto al sector privado nacional.
El plan de acción implementado abarcó una minuciosa trazabilidad en zonas productivas, monitoreo intensivo del uso de defensivos agrícolas y exhaustivos controles analíticos. Con este éxito, Paraguay demuestra al mundo que es un proveedor de alimentos seguro y bastante confiable.

