El fuerte fortalecimiento del guaraní frente al dólar comienza a perder impulso y abre paso a un escenario de mayor estabilidad cambiaria para los próximos meses. Según el economista Daniel Correa, la cotización del dólar se ubicaría cerca de G. 6.260 al cierre de diciembre y en torno a G. 6.320 en marzo del 2027, dentro de un escenario considerado como el más probable.
Correa explicó que el dólar pasó de unos G. 7.956 en junio del 2025 a G. 6.050 en julio del 2026, lo que representa una caída cercana al 24%. Sin embargo, sostiene que la velocidad de esa apreciación ya comenzó a moderarse.
“Al guaraní le queda poco espacio para seguir fortaleciéndose”, señaló. La explicación está en que la moneda paraguaya, ajustada por inflación y comparada con los precios de sus principales socios comerciales, se encuentra actualmente más fuerte que en el 99% de los meses de la última década.
Para Correa, esto no significa que deba producirse una corrección brusca. Por el contrario, considera que una eventual reversión de la fortaleza del guaraní sería gradual, debido a que este tipo de desequilibrios suele corregirse en períodos superiores a un año.
Tres factores explican la fortaleza
El economista identificó tres factores principales detrás de la abundancia de dólares en el mercado paraguayo. El primero es la recuperación de las exportaciones. La balanza comercial pasó de registrar un déficit de unos USD 1.411 millones en julio del 2025 a ubicarse prácticamente en equilibrio a mediados del 2026.
“Al país le están entrando muchos dólares”, remarcó Correa al explicar el fenómeno. A las exportaciones se suman las remesas y el ingreso de capitales, elementos que aumentaron la disponibilidad de moneda estadounidense.
Las remesas familiares alcanzaron USD 1.350 millones en el 2025, un incremento del 34% respecto del año anterior. Durante el 2026 se estabilizaron, aunque mantienen niveles elevados. España concentra aproximadamente la mitad de esos envíos, mientras que Argentina adquiere una participación creciente.
El comportamiento estacional también juega a favor del guaraní. Diciembre suele concentrar un mayor ingreso de remesas, por lo que Correa estima que la moneda local mantendrá la fortaleza hacia el cierre del año.
El tercer factor corresponde al ingreso de capitales mediante inversión extranjera, bonos del Estado y préstamos. En ese contexto, las reservas internacionales del Banco Central del Paraguay aumentaron hasta un récord cercano a USD 11.700 millones.
El BCP actúa como amortiguador
La intervención del Banco Central aparece como otro elemento determinante para comprender el comportamiento del mercado cambiario. Según Correa, la autoridad monetaria aprovechó parte del ingreso de dólares para comprar divisas y acumular reservas.
“El Banco Central frenó, sin detener, la suba del guaraní”, señaló. Esa intervención permite reducir la posibilidad de movimientos bruscos del tipo de cambio y, al mismo tiempo, proporciona capacidad de respuesta ante un eventual cambio de escenario.
El economista consideró que las reservas récord funcionan como un mecanismo de contención. El BCP puede comprar dólares cuando la moneda local se fortalece demasiado y venderlos si el guaraní comienza a debilitarse con rapidez. Además, existe un interés fiscal en evitar saltos abruptos debido a que una parte importante de la deuda paraguaya está denominada en dólares.
El escenario central
El escenario base según el economista contempla una cotización de entre G. 6.150 y G. 6.350 por dólar para diciembre del 2026 y de entre G. 6.150 y G. 6.400 para marzo del 2027. El punto medio de esa proyección se sitúa en G. 6.260 y G. 6.320, respectivamente.
“Esperamos una subida pequeña y ordenada del dólar”, sostuvo el economista al describir el escenario central. La previsión supone que el proceso de apreciación del guaraní llegó prácticamente a su límite y que el mercado comenzará a moverse hacia niveles más equilibrados.
El estudio también contempla un escenario optimista, en el que el dólar podría ubicarse entre G. 5.850 y G. 6.050 en diciembre y entre G. 5.750 y G. 5.950 en marzo. Esto ocurriría si el dólar continúa debilitándose a nivel internacional, se mantiene una buena cosecha y persiste el ingreso de divisas al país.
En el escenario pesimista, en cambio, el dólar podría subir hasta una franja de G. 6.450 a G. 6.700 en diciembre y entre G. 6.600 y G. 6.900 en marzo. La hipótesis contempla un fortalecimiento global del dólar, una eventual debilidad de Brasil, una reducción de las remesas provenientes de Argentina o una disminución del ingreso de capitales.
Brasil, EE.UU. y Argentina son claves
El comportamiento del dólar en los mercados internacionales constituye uno de los principales riesgos para la proyección. Una eventual suba de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos podría fortalecer al dólar y generar presión sobre el guaraní.
Correa también identifica a Brasil como una variable relevante para Paraguay. Una depreciación del real podría generar presiones sobre el tipo de cambio local, mientras que una caída de las remesas provenientes de Argentina también reduciría una fuente importante de ingreso de divisas.
“Los riesgos están levemente inclinados hacia un dólar más alto”, apuntó, aunque aclaró que la capacidad de intervención del Banco Central limita la posibilidad de movimientos desordenados.
Una fortaleza que tiene sus límites
Detrás de la aparente abundancia de dólares existe, sin embargo, un elemento que Correa considera necesario observar. Paraguay recibe importantes flujos de divisas, pero también mantiene obligaciones con el exterior.
Por cada dólar que ingresa mediante deuda o inversión extranjera, una parte termina saliendo posteriormente en concepto de intereses y utilidades. Por ello, las cuentas externas se encuentran cerca del equilibrio y no reflejan un gran superávit estructural.
La conclusión del economista es que la fortaleza actual del guaraní depende, en buena medida, de los capitales que ingresan al país. Y esos flujos pueden cambiar si se modifica el escenario financiero internacional.
Así, el escenario que plantea Correa no es el de un dólar disparado ni el de una nueva etapa de fuerte apreciación del guaraní. La previsión apunta a una transición hacia un tipo de cambio más estable, con una recuperación gradual del dólar y con el Banco Central como principal amortiguador frente a eventuales shocks externos.


