En ese escenario, la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026 se erige como el espacio ideal para debatir el rumbo del sector. El evento, organizado por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), arrancó con un mensaje sobre la necesidad de equilibrio entre todos los competidores.
Durante el acto de apertura, Liz Cramer, presidenta ejecutiva del gremio, puso el foco en la urgencia de modernizar el marco regulatorio. De la misma forma, destacó que para garantizar un crecimiento ordenado y seguro todas aquellas entidades que intermedian dinero de ahorristas deben someterse a las mismas exigencias prudenciales de capital y de supervisión que hoy cumple a cabalidad la banca formal.
Según su visión, este paso es fundamental para proteger a los usuarios y evitar asimetrías que distorsionen la sana competencia, por lo que subrayó que además que la creación de estas nuevas normativas no debe ser un proceso aislado, sino el resultado de una construcción participativa que involucre activamente la experiencia técnica de todo el sector.
Finalmente, un punto crítico abordado fue la ciberseguridad. La creciente interconexión entre bancos, billeteras electrónicas y múltiples plataformas digitales exige reglas claras para delimitar responsabilidades ante posibles incidentes informáticos en todo el país, protegiendo al cliente final.


