Economista celebra reconocimiento del Gobierno sobre deuda y déficit fiscal

El reconocimiento oficial de que Paraguay no podrá cumplir la meta de déficit fiscal del 1,5% (será del 3,2%) del Producto Interno Bruto (PIB) marca un punto de inflexión para la política económica del Gobierno de Santiago Peña. Pero más allá del anuncio de un mayor desequilibrio en las cuentas públicas, el mensaje que deja el Gobierno podría resultar aún más trascendente; recuperar la confianza de los organismos financieros será tan importante como corregir el déficit.

| Por La Tribuna
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Economista y exministro de Hacienda, Manuel Ferreira Brusquetti.

Así lo manifestó a La Tribuna el economista y exministro de Hacienda Manuel Ferreira Brusquetti, quien participó días pasados del encuentro con el presidente Peña y valoró que, por primera vez, el Gobierno expusiera abiertamente el verdadero estado de las finanzas públicas, incluyendo obligaciones acumuladas por alrededor de USD 1.270 millones vinculadas principalmente a obras públicas y al sistema de salud. La cifra representa compromisos que, según explicó el equipo económico, no habían sido reflejados con suficiente claridad en la contabilidad fiscal.

Para Ferreira, el mayor riesgo no es únicamente el volumen de esa deuda, sino el deterioro de la credibilidad institucional que puede provocar ante inversionistas, organismos multilaterales y calificadoras de riesgo. “Lo más valioso es transparentar las cuentas públicas”, afirmó el economista, al sostener que ocultar obligaciones solo posterga el problema y termina generando un impacto mayor cuando finalmente salen a la luz.

Incluso fue crítico con la administración económica anterior, la de Carlos Fernández Valdovinos, al señalar que “se escondía la basura bajo la alfombra”, una práctica que, a su juicio, terminó debilitando la confianza sobre la calidad de la información fiscal.

El desafío ya no es solo fiscal, sino reputacional. Ferreira reveló que las autoridades admitieron que la meta de déficit del 1,5% ya no podrá cumplirse y que esa situación incluso fue discutida previamente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que ya había advertido en sus evaluaciones sobre los riesgos fiscales que enfrentaba Paraguay.

Sin embargo, el exministro considera que las conversaciones técnicas con el FMI no serán suficientes para contener el impacto que podría tener este cambio de escenario sobre la percepción internacional del país.

Su propuesta fue clara, que el propio presidente Santiago Peña lidere una ofensiva diplomática y financiera ante las principales calificadoras de riesgo y organismos internacionales. A criterio de Ferreira, el mandatario debería viajar personalmente a Nueva York y Washington para explicar las razones que llevaron al incumplimiento de las metas fiscales y, sobre todo, presentar un plan creíble que evite nuevos desvíos.

El planteamiento no es menor. Paraguay obtuvo el grado de inversión tras años de disciplina fiscal y una gestión considerada predecible por los mercados. Cualquier señal de debilitamiento en esa disciplina puede traducirse en mayores costos para emitir deuda soberana, menor atractivo para la inversión extranjera y una revisión de las perspectivas crediticias.

Un cambio de sistema para evitar repetir errores

Durante la reunión entre el mandatario y los exministros de Hacienda, también se presentó el Sistema de Gestión de Bienes y Servicios (Sigebs), una plataforma que busca integrar las contrataciones públicas con la administración financiera del Estado.

Ferreira explicó que uno de los principales problemas detectados era la falta de comunicación entre las áreas responsables de las compras y las encargadas del control presupuestario.

Esa desconexión permitía que instituciones realizaran adquisiciones sin conocer el stock disponible ni los recursos comprometidos, generando sobrecompras y un uso ineficiente del presupuesto. Con el nuevo sistema, cada solicitud deberá verificar automáticamente la disponibilidad presupuestaria, controlar las existencias y registrar al funcionario responsable mediante una firma digital, fortaleciendo la trazabilidad de las decisiones administrativas. Aunque calificó la iniciativa como un avance importante, Ferreira sostuvo que las soluciones tecnológicas deberán estar acompañadas por reformas estructurales mucho más profundas.

Reformas que trascienden un período presidencial

El exministro señaló que gran parte de las recomendaciones formuladas durante la reunión apuntan a problemas que vienen acumulándose desde hace décadas, el creciente gasto público, la sostenibilidad del sistema previsional y el déficit de la Caja Fiscal.

Reconoció que muchas de esas transformaciones probablemente no puedan concretarse durante la actual administración, pero insistió en que el Gobierno tiene la oportunidad de dejar encaminadas reformas que permitan recuperar el equilibrio de las finanzas públicas en el mediano plazo.

El Ejecutivo optó por convocar a exministros de distintos períodos para discutir una situación que ya dejó de ser exclusivamente contable y pasó a convertirse en un desafío de credibilidad. La magnitud del déficit y de la deuda será determinante, pero también lo será la capacidad del Gobierno para convencer a los mercados de que el incumplimiento de las metas fiscales será una excepción y no el inicio de una nueva etapa de mayor fragilidad financiera.

PUNTOS CLAVE

1. El problema ya no es solo el déficit, sino la credibilidad.

Manuel Ferreira sostuvo que transparentar las cuentas públicas era imprescindible, aunque implique reconocer que el déficit fiscal llegará al 3,2% del PIB, muy por encima de la meta del 1,5%. Advirtió que el mayor riesgo es la pérdida de confianza de inversionistas, organismos internacionales y calificadoras de riesgo.

2. Peña debe recuperar la confianza de los mercados.

El exministro propuso que el presidente Santiago Peña encabece una gestión directa ante el FMI, las calificadoras de riesgo y los mercados financieros para explicar el incumplimiento de la meta fiscal y presentar un plan creíble que preserve el grado de inversión y evite un aumento en el costo de la deuda.

3. La solución requiere reformas estructurales y mejor control del gasto.

Ferreira valoró la implementación del nuevo Sistema de Gestión de Bienes y Servicios (Sigebs) para fortalecer el control de las compras públicas, pero afirmó que el saneamiento de las finanzas públicas dependerá de reformas de fondo, especialmente en el gasto público, el sistema previsional y la Caja Fiscal.

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