Los productores deciden pausar las máquinas para evitar inmensos descuentos en silos, mientras lidian con las cotizaciones que ahogan sus márgenes.
El panorama agrícola paraguayo atraviesa un escenario complejo en el cierre de julio. La recolección del maíz zafriña, rubro fundamental para la economía nacional, logró alcanzar un progreso del 50% sobre la superficie cultivada. Si bien recientemente se han reportado jornadas soleadas para la entrada de maquinarias, el avance tropieza con un obstáculo clave: la excesiva humedad en los granos.
El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, ofreció detalles sobre la coyuntura que enfrentan los agricultores. Las prolongadas lluvias durante la etapa final de desarrollo de las plantas generaron un incremento notable en los niveles de agua de la espiga. En consecuencia, muchos productores han optado por la cautela, retrasando el ingreso de sus cosechadoras y aguardando el secado natural.
“El problema es que el grano mantiene un elevado porcentaje de humedad. Nadie quiere cosechar en esas condiciones porque los descuentos en los silos reducen significativamente el valor del producto”, señaló Cristaldo.
En cuanto a la productividad, el comportamiento agronómico arrojó resultados que el sector califica como razonables. “Hay parcelas que están produciendo cerca de 4.000 kilos por hectárea y otras alcanzan los 7.000 kilos, pero el promedio general se ubica en torno a los 6.000 kilos por hectárea”, destacó el dirigente.
No obstante, el volumen no garantiza un éxito financiero. Cristaldo advirtió que la rentabilidad sigue muy ajustada por los bajos precios del cereal. Hoy, la cotización del maíz se ubica entre USD 160 y USD 180 por tonelada, cifras que ahogan los márgenes productivos.


