Fenómeno climático proyecta zafra récord y exige más planificación

Tras muchas campañas marcadas por la larga sequía, el clima da un respiro esencial al agro nacional. El arribo de El Niño promete un elevado nivel de precipitaciones que entusiasma a los productores, pero impone máximos controles sanitarios hoy.

| Por La Tribuna
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El cambio del patrón climático trae nuevas perspectivas para el sector agrícola y la economía local.

Durante años, la gran preocupación del productor paraguayo fue la falta de lluvias. Las sequías prolongadas y sus fuertes pérdidas de rendimiento marcaron varias campañas. Hoy, los pronósticos apuntan hacia un escenario dominado por el fenómeno El Niño y, aunque quedan variables por definirse, el sector observa una realidad muy diferente, ya que el agua ya no es la principal incertidumbre, sino una valiosa oportunidad que también exigirá una mayor planificación.

Según el reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), los especialistas coinciden en que nunca existe el escenario perfecto, teniendo en cuenta que ante la carencia como el exceso hídrico impactan; pero para la soja y el maíz, un año de El Niño representa mejores perspectivas frente a la sequía, si las precipitaciones se distribuyen bien.

Édgar Meyeregger, especialista en riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería, sostiene que esto favorece la próxima campaña. “Hay agua y posibilidades de asegurar una buena siembra. Contamos con variedades adaptadas a la humedad para distintos granos”, señala, aunque advierte sobre serios desafíos sanitarios que demandarán inversión.

La gran presión fitosanitaria por enfermedades y plagas será el reto inicial, pero el momento más delicado llegará en la cosecha. Si las lluvias persisten, las labores se paralizan porque los suelos saturados impiden el ingreso de las cosechadoras. Así, el grano queda en campo, pierde calidad y puede pudrirse.

Este panorama empeora para la agricultura familiar. Hortalizas, frutas y sésamo son en extremo sensibles al exceso de agua, obligando a emplear estrategias de seguimiento muy estrictas para lograr frenar mermas productivas.

Por su parte, el ingeniero Rubén Sanabria, de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, destaca que el exceso de agua suele ser más manejable que la extrema sequedad. “La lluvia siempre es mejor. Los sojeros cuidan el manejo de los cultivos, ajustan las curvas de nivel y deciden según el pronóstico. Podríamos tener una excelente zafra; ya tuvimos muy buenas experiencias con El Niño”, afirma con notorio optimismo.

Asimismo, ese sentimiento se apoya en el excelente estado de los cultivos de invierno que actualmente avanzan a un ritmo ideal. La cosecha de maíz rinde excelentes resultados, mientras que el trigo logra un nivel de desarrollo altamente favorable gracias a la humedad ya acumulada. “Lo único que podría arruinar al trigo hoy es una helada sorpresiva”, remarcó.

Convertir las claras ventajas del clima actual en un triunfo absoluto es el gran objetivo nacional. Mantener curvas de nivel, invertir en monitoreo estricto y ejecutar tareas al instante son claves. El cielo vuelve a traer esperanza, delineando un camino claro hacia una campaña agrícola que puede volverse la recuperación soñada del sector.

A TENER EN CUENTA:

1- Fin de la sequía y optimismo productivo: El fenómeno de El Niño garantiza el agua necesaria para un buen desarrollo de grandes cultivos (soja, maíz y trigo), dejando atrás las graves pérdidas por falta de lluvias.

2- Aumento de costos y retos logísticos: La alta humedad exigirá una mayor inversión para controlar plagas y enfermedades. Además, representa un riesgo durante la cosecha, ya que los suelos saturados podrían impedir el ingreso de la maquinaria.

3- Vulnerabilidad de la agricultura familiar: A diferencia de los cultivos extensivos, la producción de hortalizas, frutas y sésamo es altamente sensible al exceso de lluvias y requerirá estrategias de manejo muy estrictas para evitar pérdidas.

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