Más paraguayos con crédito: el reto es que hay que aprender cómo usar

Por Daniel Correa

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Foto: Ilustrativa

En los últimos dos años pasó algo importante en Paraguay, aunque no siempre sale en las noticias: pila de personas consiguieron por primera vez un crédito en un banco o financiera. Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) muestran una buena foto, pero también dejan una enseñanza que conviene explicar bien en criollo.

El dato que sorprende

Entre el 2024 y en lo que va del 2026, la cantidad de personas con tarjeta de crédito pasó de 688 mil a casi 1,57 millones. O sea, se duplicó (+128%). Y si miramos el crédito al consumo en general, las personas con al menos un préstamo pasaron de poco más de 1 millón a 2,3 millones entre el 2023 y el 2026.

Lo más llamativo es dónde creció más: en las líneas más chicas, menores a 3 millones de guaraníes, que subieron 193%. O sea, los que entraron no son los que ya tenían plata de sobra, sino gente que antes quedaba afuera del sistema.

Acá está la clave

Este es el meollo del asunto. Aunque el crédito total subió, el saldo promedio por persona bajó 28,5%. Parece que no cierra, pero cierra.

Pero miremos con un ejemplo del barrio: la libreta del almacén, esa donde se anota lo que cada vecino se lleva fiado. Si antes en la libreta había 10 vecinos anotados y ahora hay 30, la cuenta total del almacén crece. Pero como los nuevos compran de a poquito, lo que debe cada vecino, en promedio, es menos que antes. Con el crédito pasó lo mismo: no es que los que ya debían se estén endeudando más; es que se sumó un montón de usuarios nuevos con montos chicos.

Esto se llama inclusión financiera: más gente adentro del sistema formal, con reglas claras, en vez de caer en manos de los que prestan por afuera.

Por qué, por ahora, es una buena señal

Este crecimiento no aparece de la nada. Se da en un contexto que el propio BCP describe como sólido:

  • La morosidad (los créditos que no se pagan a tiempo) anda por 2,7%, un nivel bajo.
  • La solvencia del sistema financiero ronda el 17%, bien por encima del mínimo exigido del 12%. En criollo: los bancos tienen espalda para responder.
  • La economía creció en promedio 5,5% al año entre el 2023 y el 2025, y el empleo subió 8,9%.

Cuando más gente tiene trabajo y la economía crece, es lógico y sano que también haya más acceso al financiamiento.

Pero ojo: la letra chica

Toda buena noticia financiera viene con letra chica, y no leerla es el error de siempre. Acá van las alertas que la educación financiera nos pide tener presentes:

  1. <b>El crédito no es plata extra.</b> Es plata que vas a ganar más adelante y que estás gastando hoy. Lo que usás este mes, lo pagás el mes que viene.
  2. <b>La tarjeta es para pagar, no para ahorrar.</b> Sirve para ordenar tus gastos, no para vivir por encima de lo que ganás.
  3. <b>Los beneficios están hechos para que gastes más. </b>Los reintegros, descuentos y cuotas son lindos, pero también son un anzuelo. Aprovecharlos está bien; dejar que decidan por vos, no.
  4. <b>Pagar solo el mínimo sale más caro. </b>El interés de la tarjeta es de los más caros que hay. Una deuda chiquita se te hace bola si la vas arrastrando mes a mes.
  5. <b>Inclusión sin educación es riesgo. </b>Que más gente entre al sistema es un avance de verdad solo si sabe cómo usarlo. El acceso abre la puerta; la educación evita que esa puerta se transforme en una trampa.

La propuesta: cómo convertir el acceso en progreso

La buena noticia no se maneja sola. Estas son reglas simples para que el crédito juegue a tu favor:

  • <b>Pagá el total del resumen, no el mínimo. </b>Si no llegás a pagar todo, es señal de que gastaste más de lo que aguanta tu bolsillo.
  • <b>Averiguá la tasa de interés. </b>Preguntá cuánto te cobran. Nadie alquila una casa sin preguntar cuánto sale; con la tarjeta tendría que ser igual.
  • <b>Hacete un presupuesto sencillo. </b>Lo que entra menos los gastos fijos: lo que sobra es lo que de verdad podés destinar al crédito.
  • <b>Usá el crédito para construir, no para tapar huecos. </b>Financiar una herramienta de trabajo o una emergencia tiene sentido; financiar gustos que no podés bancar, no.

El mensaje final

Los números del BCP son, en el balance, una buena noticia: más paraguayos están adentro del sistema financiero formal, con montos moderados, en una economía que crece y con un sistema sólido. Pero los datos de la macroeconomía no le pagan las cuentas a nadie. Que este acceso se transforme en un progreso –o en un problema– depende de cada decisión de cada uno. La fórmula es clara: inclusión financiera + educación financiera = bienestar. Sin la segunda, la primera queda a mitad de camino.

Aprender a usar el crédito no es desconfiar de él. Es tomarlo en serio.

TAGSNo hay tags para el artículo.

También te puede interesar

Últimas noticias