Como opciones financiables destacan la agricultura de precisión, sistemas de riego eficiente, bioinsumos, horticultura, esquemas silvopastoriles, desarrollo agroforestal, gestión del agua, sanidad animal y biodigestores.
“Con Procampo Verde acercamos financiamiento de largo plazo y a la medida del productor para que invertir en sostenibilidad sea también una decisión rentable. Es una forma concreta de que el crédito de desarrollo llegue donde más impacto genera: en la producción, en el empleo y en la resiliencia del campo paraguayo”, afirmó Fernando Lugo, gerente general de la entidad.
La iniciativa deriva del valioso trabajo conjunto iniciado en 2025 entre la banca pública y el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI) para apuntalar todo el agro climáticamente inteligente. Esto incluyó avanzar hacia una taxonomía de inversiones sostenibles y el Marco de Bonos.
“El acompañamiento de GGGI y del GTF busca que el sistema financiero paraguayo cuente con herramientas para movilizar recursos hacia una producción más sostenible y resiliente. Procampo Verde muestra cómo la banca pública puede apoyar esa transición”, terminó diciendo Eduardo Villordo, asociado de GGGI Paraguay.


