La cosecha de maíz en Paraguay se perfila como un motor fundamental para la economía nacional en este segundo semestre. Con una proyección que apunta a las 6 millones de toneladas, el grano no solo abastecerá la creciente demanda interna, sino que también consolidará nuestra posición exportadora. Según informó Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), en diálogo con Medios del Estado, este volumen representaría un valor productivo de aproximadamente USD 1.000 millones.
El destino de esta producción se divide estratégicamente, el 50% se queda para el consumo local y el 50% restante va al exterior. Brasil lidera las compras con el 45% al 50% de las exportaciones, seguido por Uruguay, Chile y Perú. Esta salida internacional activa toda una maquinaria logística que incluye un fuerte transporte terrestre y fluvial. Pastore destacó que las ventas hacia Brasil mantienen un ritmo excelente, logrando empalmar casi de manera continua con la zafra pasada, la cual también superó la barrera de las 6 millones de toneladas.
Aunque el clima impuso pausas por lluvias y días nublados entre julio y agosto, las perspectivas desde el campo siguen siendo muy alentadoras. El impacto económico trasciende al agricultor, quien asegura un flujo de caja adicional clave, y se expande a silos, transportistas y puertos. A esto se suma el notable crecimiento de la industria del etanol a base de maíz y nuevas fábricas en construcción, consolidando el valor agregado local.
A nivel territorial, el maíz es típicamente un rubro de “entre zafra”, cultivado sobre parte de las 3,4 millones de hectáreas dejadas por la soja de primavera-verano. Las principales áreas productivas se concentran en Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y San Pedro, debido a su menor exposición a heladas. En Itapúa, la siembra temprana permite eludir el frío y abastecer su potente industria de aves, cerdos y lácteos.
Frente a la inminente llegada del fenómeno de El Niño, el sector se mantiene en alerta. Pastore advirtió que será crucial monitorear los excesos de humedad, la crecida de los ríos y el estado de los caminos de tierra que garantizan la salida productiva. “Evidentemente es una muy buena noticia los rendimientos registrados; la campaña en general fue positiva”, concluyó, reafirmando que el campo sigue impulsando al país.


