El foco central fue el pronóstico climático para este invierno y la próxima primavera. Un detallado informe técnico emitido por el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (Procisur) advirtió sobre los múltiples efectos del fenómeno El Niño. Desde la óptica paraguaya, donde el campo es el principal motor del producto interno bruto, esta proyección abre una dualidad.
Por un lado, la abundancia de lluvias representa una enorme oportunidad para las siembras tempranas, garantizando excelente humedad y alta rentabilidad si se gestiona bien. Sin embargo, la otra cara de la moneda es alarmante.
Los técnicos del CAS fueron enfáticos al señalar un alto riesgo de experimentar tormentas muy severas, desbordes de ríos e inundaciones en parcelas vulnerables. En nuestro país, los humedales y las zonas bajas del sur podrían sufrir mermas trágicas.
Ante esto, los ministros exhortaron a mejorar sustancialmente el monitoreo climático preventivo. Para la economía agroexportadora, tener información anticipada será la única defensa. Se impone una respuesta pública ágil que logre resguardar con éxito cada parcela sureña de toda la región.


