Mientras el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) sostiene que la medida permitirá reducir la dependencia del diésel importado, fortalecer la producción nacional y disminuir las emisiones contaminantes, representantes de importadores de vehículos y especialistas del sector advierten que algunos motores podrían no estar diseñados para operar con porcentajes superiores al 7%, especialmente fuera de las especificaciones del fabricante.
El cambio se produjo tras la promulgación de la Ley Nº 7635, que modificó el régimen de biocombustibles y habilitó al MIC a fijar mezclas obligatorias de entre 5% y 20%, sustituyendo el antiguo esquema que tenía un techo del 5%. Posteriormente, mediante la Resolución Nº 472, el ministerio estableció que el gasoil tipo III deberá contener entre 8% y 10% de biodiésel.
La postura del Gobierno
El Ministerio de Industria y Comercio argumenta que el aumento de la mezcla forma parte de una estrategia para fortalecer la seguridad energética del país, disminuir las importaciones de combustibles fósiles y generar mayor demanda para la industria nacional del biodiésel.
La nueva legislación también busca dar flexibilidad para que el porcentaje pueda incrementarse gradualmente conforme aumente la capacidad de producción local y evolucionen las tecnologías de los motores.
Desde la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), su presidente, Massimiliano Corsi, sostuvo que la nueva normativa brinda previsibilidad al sector e incentivará nuevas inversiones industriales.
Según Corsi, Paraguay posee suficiente potencial agrícola e industrial para sustituir parte del gasoil importado mediante producción local de biodiésel, reduciendo además la salida de divisas.
La preocupación de la industria automotriz
Sin embargo, el cambio no fue recibido con el mismo entusiasmo por el sector automotor.
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam) recomendó al MIC mantener una mezcla máxima del 7%, señalando que numerosos fabricantes internacionales homologan sus motores únicamente hasta ese porcentaje.
El gerente general de la Cadam, Miguel Carrizosa, manifestó que el inconveniente no radica en el biodiésel como combustible, sino en que muchos vehículos vendidos en Paraguay fueron diseñados bajo normas internacionales que establecen límites específicos de mezcla.
Según explicó, superar esos niveles podría afectar la cobertura de garantía de algunos fabricantes si posteriormente se produjeran fallas relacionadas con el sistema de combustible.
¿Puede dañar los motores?
La respuesta técnica no es absoluta. Especialistas en combustibles coinciden en que el biodiésel de buena calidad posee mejores propiedades lubricantes que el diésel mineral y puede incluso reducir el desgaste de ciertos componentes.
No obstante, también señalan que porcentajes más elevados pueden incrementar algunos riesgos dependiendo del diseño del motor.
En vehículos modernos homologados para mezclas B10 (10% de biodiésel), estos problemas normalmente no deberían presentarse siempre que el combustible cumpla con los estándares de calidad establecidos.
Lo que dicen los expertos
El ingeniero Pedro Balotta, especialista citado durante el debate sobre la normativa, sostiene que la discusión no debe centrarse únicamente en el porcentaje de mezcla, sino en la calidad del biodiésel producido.
Según explicó, un biodiésel elaborado bajo normas internacionales puede utilizarse sin inconvenientes en numerosos motores modernos, mientras que un producto fuera de especificación puede generar problemas incluso con porcentajes inferiores.
Balotta también advirtió que existe un componente económico. Cuando el petróleo internacional vuelva a niveles históricamente bajos, un mayor porcentaje obligatorio de biodiésel podría dificultar reducciones significativas en el precio final del gasoil, debido a que el costo de producción del biocombustible suele ser superior al del diésel fósil.
¿Debe preocuparse el conductor?
Hasta el momento no existe evidencia oficial que demuestre que una mezcla B10 provoque daños generalizados en los vehículos.
Tampoco existe consenso absoluto entre fabricantes, ya que algunas marcas homologan motores para B10, otras aceptan incluso mezclas superiores y algunas mantienen límites menores según el modelo y el año de fabricación.
Por ello, especialistas recomiendan que los propietarios consulten el manual de su vehículo o las especificaciones del fabricante antes de utilizar combustibles con porcentajes superiores a los previstos originalmente.
Un debate que continuará
El aumento de la mezcla obligatoria representa uno de los mayores cambios en la política energética paraguaya de los últimos años.
Mientras el Gobierno y la industria del biodiésel destacan los beneficios para la producción nacional, la reducción de importaciones y el ambiente, el sector automotor insiste en que las decisiones regulatorias deben armonizarse con las especificaciones técnicas de los fabricantes para evitar eventuales inconvenientes a los usuarios.


