Durante una entrevista en el programa “Espresso informativo”, emitido por radio La Tribu 650 AM, el secretario de Estado afirmó que las críticas responden principalmente a una falta de información sobre el alcance de la reglamentación. Explicó que el decreto eleva el límite máximo de mezcla del 5% al 10% y fija un piso obligatorio del 8%, con el objetivo de dar mayor previsibilidad a la industria del biodiésel.
Según Riquelme, el nuevo esquema permitirá que las empresas productoras incrementen su productividad y compitan en precios para que las mezcladoras opten por porcentajes superiores al mínimo exigido.
El ministro recordó que Paraguay sigue por debajo de otros países de la región. Citó el caso de Brasil, donde la mezcla obligatoria alcanza el 15%, y de Argentina, con un porcentaje del 7,5%, por lo que consideró que el nuevo nivel paraguayo no representa un cambio drástico.
Riquelme señaló que una medida similar ya fue aplicada hace cuatro años, cuando la mezcla pasó del 3% al 5%, proceso que también generó resistencia inicial pero terminó implementándose sin mayores inconvenientes.
El titular del MIC indicó que el aumento forma parte del compromiso del Gobierno de impulsar la industrialización de la soja. Explicó que el aceite obtenido del procesamiento del grano se utiliza para fabricar biodiésel, mientras que la harina se destina a la producción de balanceados, agregando valor a la producción nacional.
El plazo para que las mezcladoras alcancen el nuevo porcentaje vence el 1 de agosto. El ministro confirmó que el decreto contempla multas y sanciones para quienes incumplan la normativa, aunque aclaró que el MIC verificará previamente que exista suficiente oferta de biodiésel en el mercado antes de aplicar cualquier medida.
Respecto a los cuestionamientos sobre una eventual pérdida de calidad del combustible, Riquelme fue categórico al afirmar que “no existe ese riesgo”. Señaló que la producción nacional está en manos de empresas con tecnología avanzada y que existen múltiples controles de calidad, tanto por parte de los fabricantes como de las mezcladoras, además de las inspecciones realizadas por el MIC y el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN).
Menor dependencia de importados
Sostuvo además que el incremento del uso de biocombustibles contribuye a disminuir la dependencia de combustibles importados y fortalece la capacidad del país para enfrentar eventuales crisis internacionales de abastecimiento o volatilidad de precios.
Finalmente, Riquelme informó que la reglamentación de la ley sobre importación de maquinarias agrícolas usadas continúa en análisis junto con el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).
Explicó que el objetivo es encontrar un equilibrio entre los requisitos fitosanitarios previstos en la legislación y las necesidades del sector productivo, evitando cambios bruscos en las reglas de juego.


