La acuicultura asumirá un rol determinante ante el límite de la pesca extractiva y la necesidad de nutrir a una población que, según la FAO, aumentará su demanda de alimentos acuáticos un 22 % hacia 2050.
Javier Villanueva, oficial de Pesca y Acuicultura de la FAO, explicó que trabajan bajo la estrategia Transformación Azul. Esta visión prioriza una mejor producción, nutrición y ambiente. “Buscamos sistemas alimentarios que ofrezcan dietas saludables y asequibles, conservando la biodiversidad y generando mejores empleos”, remarcó el especialista, destacando que el sector será clave para la seguridad alimentaria.
América Latina cuenta con un inmenso potencial por sus aguas continentales y costa. No obstante, Villanueva insistió en que el crecimiento debe planificarse adecuadamente. Además, instó a aplicar el enfoque Una Sola Salud, integrando el bienestar humano, animal y ambiental para asegurar la inocuidad. A esto se suma que los alimentos acuáticos tienen una menor huella de carbono.
La FAO impulsa hoy el cultivo de especies nativas y la vinculación de pequeños acuicultores con compras públicas en varios países de la región. También promueve la producción de algas y el desarrollo en manglares para restaurar ecosistemas costeros. Finalmente, subrayó la urgencia de visibilizar el trabajo esencial que realizan las mujeres en toda la cadena productiva y comercial, para garantizar que siempre tengan idénticas oportunidades, equidad y sus derechos laborales.


