Cinco décadas después, aquel escenario casi rural quedó en el recuerdo. Hoy, el Campo de Exposiciones Don Juan Carlos Pereira de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) se ha convertido en uno de los complejos feriales más modernos de Sudamérica, capaz de recibir a cientos de miles de visitantes, reunir a más de un millar de expositores y albergar negocios por cientos de millones de dólares, consolidándose como la mayor vidriera del trabajo paraguayo. La Expo nació en 1975, y desde 1988 se realiza de manera ininterrumpida, en el campo ferial de la Asociación Rural del Paraguay (ARP).
Quienes participaron de las primeras ediciones recuerdan una exposición muy distinta a la actual. Las lluvias convertían los caminos internos en verdaderos lodazales. Los vehículos quedaban atascados, los visitantes avanzaban con dificultad y los expositores improvisaban soluciones para proteger sus productos.
En aquella época, los galpones eran escasos, la infraestructura era limitada y gran parte del predio aún conservaba las características de un establecimiento rural.
Sin embargo, el entusiasmo de ganaderos, agricultores e industriales compensaba cualquier carencia.
La muestra tenía entonces una misión clara, acercar al público urbano el campo paraguayo y exhibir el crecimiento de la producción nacional.
Con el paso de los años, la Expo acompañó la transformación económica del Paraguay.
El crecimiento del agronegocio, la expansión de la industria nacional, el desarrollo del comercio y la apertura hacia los mercados internacionales impulsaron una evolución constante de la feria.
Las calles de tierra fueron reemplazadas por amplias avenidas pavimentadas, se construyeron modernos pabellones permanentes, nuevos galpones ganaderos, auditorios, centros de convenciones, áreas gastronómicas, estacionamientos y servicios que hoy permiten recibir cómodamente a cientos de miles de personas durante más de dos semanas.
Actualmente, el Campo de Exposiciones Don Juan Carlos Pereira funciona prácticamente como una pequeña ciudad.
En sus 25 hectáreas conviven empresas industriales, fabricantes de maquinaria agrícola, concesionarias de vehículos, bancos, aseguradoras, desarrolladores inmobiliarios, emprendimientos tecnológicos, universidades, instituciones públicas y privadas, además de miles de animales de alto valor genético que participan de competencias y juzgamientos internacionales.
La organización destaca que la Expo reúne a más de 1.400 expositores y recibe en promedio cerca de 800.000 visitantes en sus distintas ediciones recientes, cifras que reflejan la magnitud alcanzada por el evento.
La feria dejó hace tiempo de ser únicamente una exposición ganadera. Hoy constituye un verdadero centro de negocios donde se realizan ruedas comerciales internacionales, lanzamientos de productos, congresos, seminarios, conferencias, conciertos, espectáculos culturales y actividades para toda la familia.
La evolución de la Expo también refleja la transformación del país. En sus primeros años predominaban los corrales, las pistas de juzgamiento y algunos pocos pabellones comerciales.

Actualmente, los modernos stands presentan tecnología agrícola de precisión, inteligencia artificial aplicada al agro, maquinaria de última generación, soluciones energéticas, innovación industrial y servicios financieros especializados entre numerosos otros rubros.
Cada pabellón exhibe cómo el país ha incorporado conocimiento, inversión y tecnología para competir en mercados cada vez más exigentes.
La Expo de Mariano Roque Alonso representa hoy uno de los símbolos más visibles del desarrollo económico paraguayo.
Lo que alguna vez fue un predio con caminos de tierra y barro es hoy una referencia regional en organización de exposiciones multisectoriales. Su infraestructura, la calidad de sus instalaciones y la diversidad de actividades la ubican entre las principales expoferias internacionales de América Latina.
La historia de la Expo es, en definitiva, la historia de un país que aprendió a convertir el esfuerzo de sus productores e industriales en una plataforma de desarrollo, innovación y oportunidades que continúa creciendo año tras año. Mañana, se levanta el telón y se da inicio a la mayor fiesta del trabajo, la Expo Paraguay 2026.


