Lejos de despejar las dudas sobre el destino de los G. 828.800 millones (USD 150 millones) de los fondos jubilatorios del Instituto de Previsión Social (IPS), la declaración testifical del expresidente de la previsional Benigno López dejó más justificaciones que explicaciones frente a una investigación que busca determinar una presunta malversación de recursos administrados mediante el fideicomiso con el banco Atlas SA.
Durante su comparecencia ante la Unidad Especializada en Delitos Económicos, López defendió el contrato, reivindicó la incorporación de una cláusula que permitió financiar “otros centros de salud” y sostuvo que el fideicomiso fortaleció la infraestructura hospitalaria. Sin embargo, evitó responder de manera concreta a los cuestionamientos sobre el destino de los recursos y, en varios pasajes, dijo desconocer los hechos denunciados o remitió las respuestas al contenido de la investigación.
Las auditorías internas y externas del IPS, incorporadas a la causa, concluyen que apenas el 24% de los G. 828.800 millones fue destinado a las obras expresamente previstas en el contrato. El 76% restante terminó financiando proyectos no presupuestados, obras inconclusas, inexistentes o sobrefacturadas e incluso el pago de salarios, según esos informes.
La investigación fiscal apunta ahora a establecer si esa flexibilidad invocada por el expresidente del IPS fue utilizada para un presunto manejo irregular que habría culminado en un multimillonario daño patrimonial con el fondo de los aportantes del sistema previsional.


