La comitiva, también integrada por las directoras Tania Riline y Rosmery Argaña, comprobó cómo esta política pública fortalece el tejido productivo y genera oportunidades. Giménez destacó que el gran objetivo es conectar al pequeño productor con la industria.
“El programa Hambre Cero tiene el desafío de alimentar a más de un millón de chicos todos los días en Paraguay. La industria nacional está haciendo su parte”, afirmó el alto funcionario. Luis Ramírez, dueño de la empresa junto a su socio Marcos Ortiz, relató que su fábrica de 2.400 metros cuadrados abastece a siete departamentos: Alto Paraná, Canindeyú, San Pedro, Guairá, Concepción, Caazapá y Caaguazú. La firma produce magdalenas de chocolate, vainilla y naranja. Esta última concentra el suministro estatal con un 70% de la producción total, ofreciendo precios mucho más económicos que los G. 2.500 de las góndolas comerciales.
Actualmente elaboran hasta 1.400.000 unidades mensuales, pero la capacidad instalada llega a 9 millones. El 98% de la materia prima, incluyendo azúcar y huevos, es de origen nacional, lo que fomenta toda la cadena de valor paraguaya.
Ortiz adelantó que buscan expandir su oferta con líneas de banana y rellenos de frutas locales como mamón y frutilla, manteniendo la firme visión de lograr exportar a mercados mundiales.


