Santiago Peña habló con la prensa luego del acto de aniversario de la Jura de la Constitución realizado en el Archivo Nacional. Durante sus declaraciones, el mandatario recordó que el esquema vigente tuvo su origen en una reforma impulsada en 2016, cuando se desempeñaba como ministro de Hacienda durante el gobierno de Horacio Cartes. En aquel momento, explicó, se modificó el sistema anterior que establecía ajustes salariales vinculados a períodos mucho más prolongados.
“Antes el salario mínimo se ajustaba cuando la inflación acumulada llegaba al 10%, situación que generalmente ocurría cada dos años y medio o tres años. Era una medida que erosionaba mucho el ingreso de los trabajadores”, afirmó el jefe de Estado, al defender el cambio aplicado durante la administración Cartes, que estableció revisiones anuales basadas en la inflación acumulada de los últimos 12 meses.
Peña recordó que la propuesta no tuvo inicialmente un respaldo total del sector empresarial. “Los empresarios tampoco estaban de acuerdo con esa decisión”, indicó, señalando que existió una discusión con los representantes del sector privado, quienes planteaban la necesidad de contar con más tiempo para evaluar el impacto del nuevo sistema.
Finalmente, el entonces presidente Cartes optó por avanzar con la modificación, una decisión que Peña calificó como correcta porque “privilegió a los trabajadores”.
Sin embargo, el actual mandatario sostuvo que, aunque el nuevo esquema representó una mejora frente al anterior, todavía presenta limitaciones. “Sigue siendo una medida imperfecta”, afirmó.
El debate volvió a instalarse tras la última definición sobre el ajuste del salario mínimo, en un contexto donde el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) no logró alcanzar un consenso pleno. Ante esa situación, Peña señaló que tomó una decisión buscando equilibrio entre la protección del poder adquisitivo de los trabajadores y la necesidad de mantener condiciones favorables para la generación de empleo.
“Ante la ausencia de un consenso dentro del Consejo de Salarios Mínimos, he tomado esta decisión equilibrada”, explicó.
No obstante, advirtió sobre el riesgo de que en el futuro otro gobierno pueda aplicar criterios distintos que generen incertidumbre económica o afecten la contratación laboral.
“Creo que hay una duda legítima de que el día de mañana se puedan tomar medidas que no sean equilibradas como la que tomé yo y venga alguien a tomar una medida que ponga en riesgo tanto la generación de empleo como la certidumbre económica que tiene el Paraguay”, expresó.
Por ese motivo, Peña confirmó su respaldo a una reforma normativa que establezca nuevas reglas para la determinación del salario mínimo. “Totalmente”, respondió al ser consultado sobre si acompañaría una modificación legal.
El presidente cuestionó también que la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), utilizado como referencia para el reajuste, aunque es una herramienta técnica necesaria, no refleja exactamente la realidad individual de todos los ciudadanos.
“El IPC es una medida que aproxima al valor adquisitivo del dinero, pero no es perfecta”, explicó. Agregó que el indicador representa un promedio de consumo elaborado por el Banco Central del Paraguay a partir de encuestas sobre los hábitos de los hogares, pero no necesariamente coincide con los gastos específicos de cada familia.
En ese sentido, Peña planteó que el debate debe ser más amplio e incluir otras variables relacionadas con la economía y el mercado laboral. “Eso no quita que podamos tener un diálogo más fluido sobre esta medida y sobre otras medidas que afectan a la generación de empleo del sector privado”, sostuvo.
El mandatario vinculó la discusión salarial con su principal objetivo económico, la creación de puestos de trabajo y el aumento del ingreso real de los trabajadores.
Anunció que presentará un informe ante el Congreso Nacional el próximo 1 de julio sobre los avances de su administración en materia de empleo y aseguró que Paraguay ya alcanzó cerca de la mitad de la meta de generar 500.000 nuevos puestos de trabajo.
“Estamos en la mitad del camino, pero no nos podemos quedar allí”, afirmó Peña, al señalar que el siguiente desafío será lograr que esos empleos tengan mejores remuneraciones.
“El objetivo real es que aumente el poder adquisitivo y eso se consigue atrayendo empresas y generando empleos que paguen salarios más altos”, manifestó.
Para alcanzar ese objetivo, mencionó como prioridades la capacitación laboral, la educación, la atracción de inversiones y la apertura de nuevos mercados para los productos paraguayos.


