El avance de las obras viales en el norte de la Región Oriental empieza a mostrar resultados tangibles más allá del asfalto, impactando directamente en el bienestar de las poblaciones originarias. A través del Plan de Desarrollo Indígena (PDI), financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las comunidades de Urukuy Las Palmas y Boquerón, ubicadas en el departamento de San Pedro, recibieron una importante inyección de G. 3.400 millones en infraestructura básica y desarrollo social.
Estas intervenciones, ejecutadas en la zona de influencia del Lote 1 del proyecto, benefician de manera directa a 71 familias (aproximadamente 284 personas). Según informaron los responsables, todas las acciones fueron definidas mediante un proceso de consulta previa, libre e informada, asegurando que las obras respondan a las verdaderas necesidades de los habitantes locales.
Radiografía de las obras por comunidad
Para garantizar un desarrollo integral, los trabajos se enfocaron en resolver problemas históricos de conectividad interna, atención primaria de la salud, infraestructura educativa y fomento a la economía local, mejoramiento de 2,90 kilómetros de caminos internos con capa de ripio, calzada de 6 metros, terraplén y subrasante mejorada.
Asimismo, la construcción de un tanque elevado con capacidad para 10.000 litros de agua potable; la edificación de un dispensario médico (con depósito) y de una nueva aula para la Escuela Básica N.º 5836 “Urukuy–Las Palmas”. Así como la construcción de un salón para la exposición y venta de artesanías, además de la provisión de equipamiento para el centro comunitario (sillas, equipo de cocina, muebles, computadoras e impresoras).
Mientras tanto, en Boquerón realizaron un ripiado y mejoramiento de 1,4 kilómetros de caminos internos. Construyeron un dispensario médico y de tres aulas para la Escuela Básica N.º 15196 “Arasa Poty”. Al igual que en Urukuy, se erigió un salón destinado a la comercialización de artesanías locales.
Capacitación e inclusión laboral
El Plan de Desarrollo Indígena (PDI) no se limitó a las obras físicas de infraestructura, sino que apostó fuertemente por el capital humano. Los propios miembros de las comunidades fueron incorporados a las tareas de construcción, promoviendo la inclusión laboral y la inyección de ingresos en la zona.
Paralelamente, se desplegó un fuerte componente de capacitación profesional con certificación del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP). Los pobladores de Urukuy Las Palmas accedieron a cursos de informática, operación de tractores, mecánica de motos y seguridad vial. Por su parte, en Boquerón, las capacitaciones abarcaron informática, conducción de tractores y formación como auxiliar contable y tributario.
El Corredor Agroindustrial
Estas acciones sociales se enmarcan dentro de una obra de gran envergadura: el Corredor Agroindustrial de la Región Oriental, un proyecto que conectará con la estratégica Ruta PY22 (Corredor del Norte) y que promete un impacto indirecto en más de 100.000 ciudadanos.
La red vial completa contempla más de 99 kilómetros divididos en tres frentes de trabajo:
- Lote 1 (EDB Construcciones): Desde Villa del Rosario hasta Volendam, abarcando los accesos a Volendam y Puerto Mbopicuá.
- Lote 2 (Consorcio ICE): Conecta Volendam con San Pablo (hasta la cabecera sur del puente sobre el río Jejuí) y mejora el acceso a San Pablo.
- Lote 3 (Proel Ingeniería): Desde la cabecera norte del puente sobre el río Jejuí en San Pablo, hasta el cruce con la ruta PY11.
Con la entrega de estas obras sociales en San Pedro, el proyecto demuestra que el desarrollo de la infraestructura vial de gran escala también puede traducirse en mejores condiciones de vida, dignidad y oportunidades para las comunidades históricamente postergadas.


