El Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym) encendió las alarmas sobre el futuro del río Paraguay. Su presidente, Bernd Gunther, explicó en el programa “Espresso Informativo”, desde Buenos Aires, que este cauce es de planicie. Esto significa que arrastra arena lavada y junta sedimentos todo el tiempo. Por esta razón, el gremio rechaza una propuesta privada para dar una concesión rígida a 30 años para las tareas de dragado.
Gunther dijo a La Tribu 650 AM que el país no tiene los datos históricos necesarios para firmar un contrato cerrado por tanto tiempo.
Gran parte de lo que Paraguay consume llega en barcos desde el exterior. El aumento de las tarifas de peaje eleva los costos logísticos del transporte fluvial. Como los importadores deben gastar más dinero para traer las mercancías, ese sobrecosto se traslada al precio final. Esto provoca un aumento de precios para el consumidor paraguayo en productos básicos como los combustibles, vehículos, insumos agrícolas y tecnología.
Para ayudar a resolver esto, los capitanes de los barcos miden la profundidad del agua todos los días. Cafym junta estos datos y los envía al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y a la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP). Hoy en día, las empresas privadas hacen el trabajo pesado bajo la mirada atenta del Estado.
El sistema actual de mantenimiento de los ríos está dividido en tres lotes adjudicados a empresas nacionales con suficiente capacidad técnica. Los tramos específicos cubren desde la confluencia hasta el río Apa, involucrando a firmas de ingeniería con experiencia. El sector privado dispone de doce dragas preparadas para intervenir en los puntos críticos de sedimentación detectados.
Las labores preventivas deben ejecutarse durante los períodos de aguas altas para garantizar la navegabilidad posterior del canal. El proceso logístico de movilización de maquinarias requiere una planificación proactiva de hasta tres meses de anticipación. El río Paraguay presenta más de sesenta pasos críticos que sufren modificaciones constantes por el arrastre de sedimentos.
El Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym) cuestiona una propuesta privada que plantea una concesión cerrada a treinta años de plazo. La organización técnica prepara un documento con las soluciones correctas para la gestión eficiente y sostenible de la hidrovía.
La búsqueda constante de un modelo intermedio que combine la inversión privada con la flexibilidad estatal es la prioridad. Las autoridades nacionales y los gremios comerciales continuarán debatiendo las alternativas técnicas viables en los foros de logística. La previsibilidad operativa del canal resulta vital para asegurar el abastecimiento de combustibles e insumos esenciales de la economía.
Cafym ya prepara un documento con propuestas técnicas para cuidar el río de forma inteligente. El objetivo principal es encontrar un modelo intermedio. Este sistema debe sumar la inversión de las empresas privadas, pero manteniendo el control y la flexibilidad del Estado.
Lograr que el río sea seguro y predecible es urgente para que el país no se quede sin combustibles ni productos básicos para su economía.
El río es la principal salida de Paraguay al mundo, ya que el país no tiene costa marítima y eso tiene su impacto en la economía, ya que el 80% del comercio internacional se maneja en forma fluvial. Estar lejos del mar genera costos extra en el transporte. Esto afecta el precio de lo que Paraguay vende y compra. Por eso, los navegantes discuten todo el tiempo sobre los precios y peajes que se cobran en los diferentes tramos.


