El panorama actual en las pizarras del Banco Central del Paraguay (BCP) refleja estabilidad tras un desplome importante ocurrido semanas atrás, cuando el billete verde llegó a romper el piso de los G. 6.000 en el sector minorista. Hoy, las casas de cambio operan sin grandes sobresaltos, manteniendo las operaciones de compra en torno a los G. 6.050 y las ventas en G. 6.150.
Esta marcada tendencia a la baja responde principalmente a factores internos de la economía nacional. El campo registró una campaña agrícola excelente con una producción récord de soja. La comercialización de este grano provocó un ingreso masivo de divisas al país, lo que aumentó de manera notable la oferta de dólares en el mercado local.
A este escenario estacional se suma la mayor confianza global en las variables macroeconómicas tras la obtención del grado de inversión. Además, la coyuntura internacional aporta lo suyo debido al debilitamiento global del dólar por las políticas monetarias de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
El comportamiento a la baja del tipo de cambio genera un impacto mixto en los distintos motores de la economía paraguaya. Por un lado, los importadores aprovechan la racha bajista debido a que necesitan menos guaraníes para adquirir insumos, combustibles y productos tecnológicos del exterior. Por el otro, los exportadores enfrentan dificultades, ya que reciben dólares depreciados por sus ventas afuera, reduciendo sus márgenes de ganancia al pesificar sus ingresos. Asimismo, las entidades del sistema financiero y las casas de cambio experimentan un impacto negativo en sus balances técnicos al reducirse el valor del inventario de moneda extranjera que administran.
Ante las críticas de algunos analistas por la supuesta falta de intervención frente al desplome de la divisa, las autoridades locales defienden su postura de libre mercado. El Banco Central del Paraguay ratificó que no intervendrá para forzar de manera artificial la cotización del dólar, argumentando que el movimiento actual es transparente y se basa puramente en la oferta y la demanda del circuito comercial. La banca matriz solo prevé inyecciones de dólares en caso de registrarse fluctuaciones extremas o conductas especulativas que pongan en riesgo las metas de inflación local, la cual se mantiene controlada en un 2,4% interanual.
Para el cierre del año, las proyecciones de los agentes económicos apuntan a una corrección gradual de los valores actuales. De acuerdo con la última Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE), el mercado estima que el dólar repuntará durante el segundo semestre por la demanda tradicional de importaciones para las fiestas de fin de año. Los analistas privados y las consultoras locales estiman que la cotización de la divisa estadounidense se estabilizará en los meses venideros para terminar el período anual en un rango cercano a los G. 6.450 por dólar.










