Frente a esta situación, es fundamental modificar las estrategias en el campo, por lo que refiere que se debe evitar las siembras tempranas, hacerlo expone al cultivo a heladas y al clima cálido y lluvioso del “veranillo de San Juan”, ideal para la enfermedad. Además, deja rastrojos contaminados que propagan el hongo hacia siembras de época normal.
Asimismo, el fenómeno El Niño proyectado para el 2026 pronostica largos períodos de espigas mojadas, elevando el riesgo financiero. La historia respalda esta prudencia: en el 2023, las infecciones severas en siembras precoces obligaron a retirar la variedad Itapúa 80 del mercado.
Por otro lado, la investigación indica que es vital diferenciar el brusone de la fusariosis. La fusariosis tiñe la espiga de rosado brillante y genera la micotoxina DON, nociva para humanos y animales. El brusone, en cambio, se identifica por conidios color verde olivo en el raquis.
Los productores cuentan hoy en día con softwares de inteligencia artificial que permiten detectar tempranamente la enfermedad. En paralelo, el Programa de Mejoramiento Genético Nacional y el Cimmyt trabajan en el desarrollo de nuevas variedades de trigo resistentes a este devastador patógeno agrícola.









