Este rubro estratégico no solo impulsa la matriz agrícola, sino que tracciona un pujante desarrollo industrial que inserta exitosamente al país dentro de las principales cadenas globales de suministro.
El posicionamiento internacional del cereal paraguayo es hoy innegable. Durante una reciente sesión del Comité de Agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Cámara Paraguaya de Arroz enfatizó la urgencia de diseñar políticas que aporten mayor transparencia y estabilidad al mercado global, demostrando el creciente peso de Paraguay en los principales foros de decisión internacional.
A nivel local, el impacto de la cadena de valor es transformador. El sector dinamiza la economía del interior, tal como evidencia AgroAlianza. Esta empresa concentra el 20% de la producción nacional, ya que con 200.000 toneladas anuales y 30.000 hectáreas sostiene a más de 300 firmas logísticas y de maquinaria. El objetivo principal es industrializar el cereal para retener el valor agregado.
En el frente exportador, los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) revelan una coyuntura mixta. Entre enero y abril de 2026, los envíos de arroz parbolizado treparon un 15% en volumen, hasta alcanzar 401,3 mil toneladas. No obstante, por las fluctuaciones de precios, el valor total exportado cayó un 21,6%, cerrando en USD 112,2 millones frente a los USD 143,1 millones de 2025.


