El ecosistema agroindustrial paraguayo transita una clara metamorfosis. La producción porcina dejó de ser un rubro menor para erigirse como vector estratégico económico. Este fue el eje del Primer Encuentro de la Cadena Porcina, organizado en Fepy 2026 por la Unión Industrial Paraguaya (UIP). El evento convocó a la cúpula productiva, industrial y financiera para analizar los desafíos y blindar la expansión del rubro a largo plazo.
El núcleo del cónclave fue el estudio “Situación actual y oportunidades de fortalecimiento de la cadena porcina en Paraguay”, elaborado con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Reveló un salto inédito en la demanda: en una década, el consumo per cápita trepó de tres a once kilogramos anuales. Hoy es la proteína de mayor aceleración local debido a su menor costo, alto valor nutricional y gran eficiencia.
Enrique Duarte, titular de la UIP, aportó el marco macroeconómico al destacar un alza del 43% en exportaciones durante el primer trimestre del 2026. Pese a esto, advirtió que existe capacidad instalada ociosa en los frigoríficos. Remarcó que el gran reto es irrigar este éxito exportador hacia la base productiva, mitigando la brecha operativa y articulando urgentemente al eslabón primario con las grandes industrias y las políticas públicas del Estado.
La disparidad fue expuesta por Hugo Jiménez de Recalde. El experto detalló una matriz asimétrica: aunque Itapúa y Alto Paraná son polos hegemónicos con el 72% del stock porcino nacional, el mercado sufre una severa dualidad. El sector industrial concentra el 80,6% del volumen con altos estándares. En contraste, la producción familiar padece una caída del 30% en sus fincas desde el 2017 por culpa de la informalidad, la desprotección y la falta de crédito.
Para subsanar estas grietas, María José Espínola y Melva de Gracia (UIP) aclararon que este diagnóstico apuntala un pacto estratégico con la FAO. Urge aplicar medidas concretas para frenar el contrabando fronterizo, achicar sobrecostos y crear mecanismos de liquidez que logren integrar y blindar a pequeños y medianos criadores.
El foro cerró con un firme consenso entre autoridades de la Industria, Senacsa, AFD, criadores y UPISA. Paraguay ostenta el estatus sanitario y los granos necesarios para ser un gigante exportador. No obstante, este auge será sostenible únicamente si se democratiza el financiamiento, se promueve el empleo formal y se garantiza que ningún productor familiar quede marginado del despegue sectorial, sumando inclusión en cada eslabón productivo de manera integral.


